Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
1- La agitación del mar nocturno,
oscilante; desfloró tus pies
desentumecidos, aún arenados,
te vivieron escozores felices
y en la oscuridad acunaron
el fondo lunar inmenso en su
majestad satinada,
en el reiterado platino,
en las cabelleras del oleaje
que acunarían
nuestro sueño.
Te acurrucaste sin lágrimas,
te hundiste frágil
y fortaleció el deseo.
Entonces al verte yerta lamí tu dolor
habías bailado en derredor de
los leños fogosos.
Después se apagó un pensamiento,
por la tarde ya no regresabas...
2-
Construiste un ensamble
junto a la carpa.
Desde temprano el aire tórrido
encendido
frecuentó el agua distante.
Con el ceño fruncido durante la pesca bebías,
Recordabas las noches en las callejas,
las sardinas fritadas al ajo, el vino,
después, en sucesivos clímax, la pequeña "morte".
3-
y detrás de la oscilación de la lancha
el merodeo de
los tiburones,
y también el rugido de días pasados
crujientes a medio cielo,
al descender con alas alocadas,
que, clavándose,
daban cita a la muerte.
4-
Apasionados por las sábanas,
agitados e irracionales,
lo que ocurrió ayer; después de amar
te elevaste con vuelo de ángel
con ojos transparentes, voluptuosos.
En el desamor es imposible,
pero si lo hay: como herejes mortajas
ebrias: como espejos de agua,
y si lo hay como ubres clandestinas
vestidas de terciopelo.
oscilante; desfloró tus pies
desentumecidos, aún arenados,
te vivieron escozores felices
y en la oscuridad acunaron
el fondo lunar inmenso en su
majestad satinada,
en el reiterado platino,
en las cabelleras del oleaje
que acunarían
nuestro sueño.
Te acurrucaste sin lágrimas,
te hundiste frágil
y fortaleció el deseo.
Entonces al verte yerta lamí tu dolor
habías bailado en derredor de
los leños fogosos.
Después se apagó un pensamiento,
por la tarde ya no regresabas...
2-
Construiste un ensamble
junto a la carpa.
Desde temprano el aire tórrido
encendido
frecuentó el agua distante.
Con el ceño fruncido durante la pesca bebías,
Recordabas las noches en las callejas,
las sardinas fritadas al ajo, el vino,
después, en sucesivos clímax, la pequeña "morte".
3-
y detrás de la oscilación de la lancha
el merodeo de
los tiburones,
y también el rugido de días pasados
crujientes a medio cielo,
al descender con alas alocadas,
que, clavándose,
daban cita a la muerte.
4-
Apasionados por las sábanas,
agitados e irracionales,
lo que ocurrió ayer; después de amar
te elevaste con vuelo de ángel
con ojos transparentes, voluptuosos.
En el desamor es imposible,
pero si lo hay: como herejes mortajas
ebrias: como espejos de agua,
y si lo hay como ubres clandestinas
vestidas de terciopelo.
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