DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
Diálogo después de Mí
Yo no quise morir aquella tarde,
pero pudo más la dama oscura
y vino cual actriz haciendo alarde
de paz y me llevó a la sepultura.
Cual moribunda brizna la cruel mano
que rompió el cerraje de mi roja fuente,
perdón pidiendo quiso en vano
borrar la huella del sacro torrente.
Recliné mi faz a la derecha
y la barra de metal soberbia estaba
lloriqueando lejos su fatal cosecha
y opacóse toda, pues también sangraba.
Mis pupilas sorteando los aludes
de pavor que me acercaba al muro,
nadie en su rededor, sólo ataúdes
divisaron y al final un horno oscuro.
Quise mi cuerpo sangrante despertarlo:
levántate, dije - es un mal sueño -,
a Dios llamé para apartarlo,
nada pude ya ves, falló mi empeño.
Una voz retorcida replicó:
¡Qué pena!,... lo siento, esto es real...
... tú ya no existes, todo acabó,
tú le entregaste a tu vida este final.
Y volvió a decirme ya no existes
¡oh lucero de ayer! Tú ya no brillas,
tu carne es polvo, polvo que lo hiciste
padecer como un pez en las orillas.
Y llorando ésta verdad, verdad amarga,
sin hallar salida en este infierno,
volví a mi sueño secreto que aletarga,
el sueño que es real, el sueño eterno.
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAÍS: ECUADOR
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