Tomás M. Plaza
Poeta recién llegado
[center:6459af575f]DIA QUINCE
Del despertar
Concebido,
ungido con aromas místicas
culpables de mi palpitar inconstante
y de mi mente indolora.
¡Ardo rodeado de nostalgias vagas,
de sombras con nombre,
de alientos impensables,
de tangibles sinsabores!
Soy, ahora, como carnero marcado,
hijo no del Sol,
preocupado de mis manos gélidas y vacías,
soy como el hijo que no tengo,
fantasma o espíritu a veces,
encadenado a la libertad.
Condenado a escribir mi propia lápida
con hilos de agua
y a perpetuarlas con mis lágrimas.
Me llamaron hombre,
por la raza y por la estupidez,
yo me hize llamar piedra,
manto de pesar,
horizonte aislado,
y me hize llamar así en un instante crítico
para no desaparecer.
Respiro, lo confiezo, por obligación,
mas no desisto de encontrar el momento
en que respire por gusto.
Fin de la vida,
principio de la vida,
¿Quién lo sabe?
Pero si se que soy viento y luz,
como antorcha extinguible
o como un respiro.
Voy a desaparecer.
No hay transfiguración,
ni asunción,
no hay resurección.
Un viento desconocido
deshace mi mano de polvo
después mis piernas y luego...[/center:6459af575f]
Del despertar
Concebido,
ungido con aromas místicas
culpables de mi palpitar inconstante
y de mi mente indolora.
¡Ardo rodeado de nostalgias vagas,
de sombras con nombre,
de alientos impensables,
de tangibles sinsabores!
Soy, ahora, como carnero marcado,
hijo no del Sol,
preocupado de mis manos gélidas y vacías,
soy como el hijo que no tengo,
fantasma o espíritu a veces,
encadenado a la libertad.
Condenado a escribir mi propia lápida
con hilos de agua
y a perpetuarlas con mis lágrimas.
Me llamaron hombre,
por la raza y por la estupidez,
yo me hize llamar piedra,
manto de pesar,
horizonte aislado,
y me hize llamar así en un instante crítico
para no desaparecer.
Respiro, lo confiezo, por obligación,
mas no desisto de encontrar el momento
en que respire por gusto.
Fin de la vida,
principio de la vida,
¿Quién lo sabe?
Pero si se que soy viento y luz,
como antorcha extinguible
o como un respiro.
Voy a desaparecer.
No hay transfiguración,
ni asunción,
no hay resurección.
Un viento desconocido
deshace mi mano de polvo
después mis piernas y luego...[/center:6459af575f]