Tomás M. Plaza
Poeta recién llegado
[center:69c1a3f552]
DIA TRECE
De los defectos
Conócete, hombre,
y duélete...
...entonces lo sabrás...
Uno es el hombre que se descalza
sobre las enardecidas brasas de la fe,
Uno es el hombre que se decapita
por caer en brazos de la apuñalante esperanza.
Uno es el hombre que se duele,
pero que sonríe a las inclemencias
del caótico patrón de supervivencia.
Uno es, Uno basta...
Uno es el hombre que se quema
en el fuego eterno de la incertidumbre.
Uno es el hombre del mal tiempo,
de las paredes derruidas,
de las estrellas malditas,
de la lluvia que traspasa el alma,
de las caidas mortales.
Uno es el hombre sin brazos,
y sin lugar en el reino del eterno
que se burla de los caídos,
de los desafortunados.
Uno es el hombre eternamente mortal.
Uno es, Uno hay y no basta.[/center:69c1a3f552]
DIA TRECE
De los defectos
Conócete, hombre,
y duélete...
...entonces lo sabrás...
Uno es el hombre que se descalza
sobre las enardecidas brasas de la fe,
Uno es el hombre que se decapita
por caer en brazos de la apuñalante esperanza.
Uno es el hombre que se duele,
pero que sonríe a las inclemencias
del caótico patrón de supervivencia.
Uno es, Uno basta...
Uno es el hombre que se quema
en el fuego eterno de la incertidumbre.
Uno es el hombre del mal tiempo,
de las paredes derruidas,
de las estrellas malditas,
de la lluvia que traspasa el alma,
de las caidas mortales.
Uno es el hombre sin brazos,
y sin lugar en el reino del eterno
que se burla de los caídos,
de los desafortunados.
Uno es el hombre eternamente mortal.
Uno es, Uno hay y no basta.[/center:69c1a3f552]