Tomás M. Plaza
Poeta recién llegado
[center:9fd76b995c]DIA ONCE
De la tormenta
LLovió.
ültimamente han muerto muchos angeles,
los he visto caer bajo la palabra de la no resurreción,
bajo el signo indescifrable de la desesperación,
los he visto caer y ellos me han visto dolerme
y caer amargamente,
posiblemente me he quedado
sin corazón y sin lengua.
Me he vuelto frio desde que perdí
mis dos costillas,
¿Qué monstruo, qué demonio carnicero es
el que me arranca los dedos mientras duermo?
Esa maldita voz tan dulce y buena...
Te dolerás, mas pronto lo saciaré
con el veneno de la vid
Surjo de los escombros de mis últimos pasos,
de las huellas hechas con pedazos de pies, de carne,
amamanto a las serpientes que me darán,
por fin, el descanso del infierno.
LLovió.
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De la tormenta
LLovió.
ültimamente han muerto muchos angeles,
los he visto caer bajo la palabra de la no resurreción,
bajo el signo indescifrable de la desesperación,
los he visto caer y ellos me han visto dolerme
y caer amargamente,
posiblemente me he quedado
sin corazón y sin lengua.
Me he vuelto frio desde que perdí
mis dos costillas,
¿Qué monstruo, qué demonio carnicero es
el que me arranca los dedos mientras duermo?
Esa maldita voz tan dulce y buena...
Te dolerás, mas pronto lo saciaré
con el veneno de la vid
Surjo de los escombros de mis últimos pasos,
de las huellas hechas con pedazos de pies, de carne,
amamanto a las serpientes que me darán,
por fin, el descanso del infierno.
LLovió.
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