Sr. Freak
Poeta recién llegado
Seis de enero,
me trajeron
un carrito de volteo
a mi hermana de cinco años,
una muñeca,
la abuela les cosía prendas
en su vieja y ruidosa máquina de pedal.
Pero yo prefería jugar con lo de ella,
cuando estábamos a solas
le subía el vestidito y hurgaba debajo,
bajo los calzones,
y se me acaloraba el cuerpo.
Pronto descubrí que el hoyo de las muñecas
no lleva a ninguna parte,
no es amoroso y es desierto,
de cierto,
nuestra primera impotencia.
Era entonces un niño y aprendí
que no era bueno jugar con las muñecas,
sobre todo,
con las de cinco años.
me trajeron
un carrito de volteo
a mi hermana de cinco años,
una muñeca,
la abuela les cosía prendas
en su vieja y ruidosa máquina de pedal.
Pero yo prefería jugar con lo de ella,
cuando estábamos a solas
le subía el vestidito y hurgaba debajo,
bajo los calzones,
y se me acaloraba el cuerpo.
Pronto descubrí que el hoyo de las muñecas
no lleva a ninguna parte,
no es amoroso y es desierto,
de cierto,
nuestra primera impotencia.
Era entonces un niño y aprendí
que no era bueno jugar con las muñecas,
sobre todo,
con las de cinco años.