[center:8b710cfdd3]
De umbráticos abismos
suena un quebrajar,
cual piedra hendida por el tiempo
que erosiona,
destrozando el hórrido silencio.
En fantasmal hondura umbrosa,
apartada de toda lumbre,
gigantesco foso ignoto,
cultivo ínfimo de sombras
alimentadas de quietud eterna.
Violentada en el fragor inquieto
de la eclosión de un yerto vástago.
No naciendo,
retomando la conciencia,
despertando,
de un densa concha de ineptitud,
endurecida en la modorra
de un triste sueño...
...Autoengaño estúpido de un cliché...
Mientras cae de su valva carcelaria,
entremezclado en suciedad
y espeso caldo amniótico,
do invernase intempestivo,
huyendo embebecido con falacias
de un parasitario sentimiento...
...
Oscuridad halada, demonio desertor,
en la lividez de su culposa estancia
pena y delibera aciagos porvenires.
De macilento aspecto aturdido,
castigado a sí mismo
por ser débil al mundano credo.
Pero en reposo miserable,
recién parido hacia su mundo,
aun débil,
recuerda agujas y puñales,
viendo tatuadas cicatrices de inocencia
por creer lo no existente...
Y la alevosía que tras se esconde
de toda máscara benevolente,
males sin culpa en emboscada...
Y traslada su recuerdo dilatado,
del profano anhelo,
que hacia siniestra luz
del mundo acerbo
fue extirpado violentamente,
a la superficie que aprisiona
con mentiras y espejismos
tan reales,
que enmascaran vil ponzoña
y hambrientas fauces.
Inyectando los caudales somnolientos
de parásitos carniceros,
sentimientos que alimentan de emociones,
enviciando, dopando,
generando dependencia destructiva.
Y mueren excretados al vacío,
por la vaciedad del alma,
despojada por completo en lágrimas.
Carroña y sal,
para esos buitres rapaces que esperan,
insistentes rastrojos de vida a consumir,
servidos por el autoengaño desbaratador
y carente de sentido,
ocaso de las fuerzas al ver la realidad...
...
Para un consumidor de estrella y recuerdo,
es la sangre disuelta en verso,
para la bestia doliente en su orco,
despertar macabro
al acostumbrado beso
de una soledad antigua...
...
Incorporado,
escurrió viscosa peste,
erguido sobre batalladas garras,
alzó su faz con amargura
a la frígida lobreguez de la penumbra
mientras pronunciaba un grito desaforado al infinito,
desangrando una final lágrima desahogada,
que caía como evitando el tiempo,
para esparcir la sal
sobre el suelo ya muerto
y que muere nuevamente por siempre,
junto con los sueños y futuros
de quienes moran sus inmensidades...[/center:8b710cfdd3]
[center:8b710cfdd3]
El amor es un receso de la soledad, que la acrecienta y alimenta de dolor.
Sentimiento parásito que adormece, mientras devora toda emoción y sentir.
El preludio de su ocaso, es cuando no se puede deshacer el dolor.
Una falacia, muerte en sombras perturbadoras con sabor a acero y sangre,
un espejismo...[/center:8b710cfdd3]
De umbráticos abismos
suena un quebrajar,
cual piedra hendida por el tiempo
que erosiona,
destrozando el hórrido silencio.
En fantasmal hondura umbrosa,
apartada de toda lumbre,
gigantesco foso ignoto,
cultivo ínfimo de sombras
alimentadas de quietud eterna.
Violentada en el fragor inquieto
de la eclosión de un yerto vástago.
No naciendo,
retomando la conciencia,
despertando,
de un densa concha de ineptitud,
endurecida en la modorra
de un triste sueño...
...Autoengaño estúpido de un cliché...
Mientras cae de su valva carcelaria,
entremezclado en suciedad
y espeso caldo amniótico,
do invernase intempestivo,
huyendo embebecido con falacias
de un parasitario sentimiento...
...
Oscuridad halada, demonio desertor,
en la lividez de su culposa estancia
pena y delibera aciagos porvenires.
De macilento aspecto aturdido,
castigado a sí mismo
por ser débil al mundano credo.
Pero en reposo miserable,
recién parido hacia su mundo,
aun débil,
recuerda agujas y puñales,
viendo tatuadas cicatrices de inocencia
por creer lo no existente...
Y la alevosía que tras se esconde
de toda máscara benevolente,
males sin culpa en emboscada...
Y traslada su recuerdo dilatado,
del profano anhelo,
que hacia siniestra luz
del mundo acerbo
fue extirpado violentamente,
a la superficie que aprisiona
con mentiras y espejismos
tan reales,
que enmascaran vil ponzoña
y hambrientas fauces.
Inyectando los caudales somnolientos
de parásitos carniceros,
sentimientos que alimentan de emociones,
enviciando, dopando,
generando dependencia destructiva.
Y mueren excretados al vacío,
por la vaciedad del alma,
despojada por completo en lágrimas.
Carroña y sal,
para esos buitres rapaces que esperan,
insistentes rastrojos de vida a consumir,
servidos por el autoengaño desbaratador
y carente de sentido,
ocaso de las fuerzas al ver la realidad...
...
Para un consumidor de estrella y recuerdo,
es la sangre disuelta en verso,
para la bestia doliente en su orco,
despertar macabro
al acostumbrado beso
de una soledad antigua...
...
Incorporado,
escurrió viscosa peste,
erguido sobre batalladas garras,
alzó su faz con amargura
a la frígida lobreguez de la penumbra
mientras pronunciaba un grito desaforado al infinito,
desangrando una final lágrima desahogada,
que caía como evitando el tiempo,
para esparcir la sal
sobre el suelo ya muerto
y que muere nuevamente por siempre,
junto con los sueños y futuros
de quienes moran sus inmensidades...[/center:8b710cfdd3]
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El amor es un receso de la soledad, que la acrecienta y alimenta de dolor.
Sentimiento parásito que adormece, mientras devora toda emoción y sentir.
El preludio de su ocaso, es cuando no se puede deshacer el dolor.
Una falacia, muerte en sombras perturbadoras con sabor a acero y sangre,
un espejismo...[/center:8b710cfdd3]