Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Guardo en la gaveta de las deudas, la docena de besos con sabor a canela que te prometí y la promesa de entregarte a la mano un poco de mí. Retengo allí, la cita cancelada de la cena a la luz de las velas con la caminata a la orilla de la playa en aquella noche de luna llena. Conservo las un millón de llamadas nunca devueltas y el viaje a Dubái pospuesto con la decena de excusas que nunca existieron.
Te debo tu estreno en mi cama, con mis almohadas de plumas y mis sábanas de sedas. Te debo desnudar mi alma entre tragos de licor barato, los "body shots" de tequila, combatir la embriaguez con una ducha fría y compartir juntos la resaca. Está en deuda, el "body paint" de chocolate, las clases de tango, el "piercing" en la lengua y el par de alas en la espalda tatuadas.
Te debo tanto, que pagarte con mi mundo sería poco. Sé que tienes el corazón tan grande, que adentro de él, mi amor por ti, sería diminuto, aún si incluyo el amor que sienten mi perro y mi gato por ti, el cual es más grande y sincero que el amor que yo te ofrezco. Estoy en deuda contigo y el plazo para pagarte se acaba, según se acaba la ilusión de hacerlo.
Te debo tu estreno en mi cama, con mis almohadas de plumas y mis sábanas de sedas. Te debo desnudar mi alma entre tragos de licor barato, los "body shots" de tequila, combatir la embriaguez con una ducha fría y compartir juntos la resaca. Está en deuda, el "body paint" de chocolate, las clases de tango, el "piercing" en la lengua y el par de alas en la espalda tatuadas.
Te debo tanto, que pagarte con mi mundo sería poco. Sé que tienes el corazón tan grande, que adentro de él, mi amor por ti, sería diminuto, aún si incluyo el amor que sienten mi perro y mi gato por ti, el cual es más grande y sincero que el amor que yo te ofrezco. Estoy en deuda contigo y el plazo para pagarte se acaba, según se acaba la ilusión de hacerlo.