Se lucha para que el día sea día,
contra la tierra para que no nos consuma,
y la atmósfera nos dé aire
y el suelo para que nos sostenga.
Se lucha en contra de la vigilia
para que llegue el sueño
y algunas veces para que éste
no sea eterno,
tambien para que no sucumbamos al desierto.
La lucha es de los vivos contra los muertos.
Se lucha para que el sol sea menos intenso
y que al caer la lluvia las gotas no mojen la conciencia,
se lucha por alcanzar los pies y el cielo
y pintar con la yema de los dedos el firmamento.
Luchamos por permanecer en la luz
lo más que podemos,
pero es de la noche de donde venimos
a ella pertenecemos, dormidos nos quedamos con recuerdos
hasta que la tierra despierte de su infierno.