Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre el subsuelo se enraíza la tortura de la vida,
resquebrajada y maldita,
que destaja en ranuras de agonía y muerte.
Entre las espinas de las rosas,
que se decoran entre el rojo viscoso de la sangre maldita,
que recorre el sendero de las fosas,
entre el desierto de los despojos humanos,
que danzan como fieras de la perdición.
Abono de excremento,
que se pierde entre los ríos contamina-dos,
alimentando el morbo de la inmunidad,
de las lujurias y las perversas mentes psicópatas,
de los asesinos entes de la locura.
Siembra de maldad que arropa como mortaja de espinas,
entre coronas de púas y perfume de arsénico,
que se alimenta al mendigo con banquete de larvas,
entre lacayos del infierno.
Mente perversa que me alucinas,
vísteme entre las llamas del averno
y elévame entre los descarnados esqueletos,
que en danza grotesca cual agónicas criaturas,
se venden entre las pervertidas noches de la pasión
y el enajenamiento del alucine total.
¡Arrástrame soledad maldita !
Y desgarra sin misericordia,
la visera de vida llamada corazón.
Entierra entre demonios,
la pureza del alma silente,
que llora entre lágrimas de sangre!
resquebrajada y maldita,
que destaja en ranuras de agonía y muerte.
Entre las espinas de las rosas,
que se decoran entre el rojo viscoso de la sangre maldita,
que recorre el sendero de las fosas,
entre el desierto de los despojos humanos,
que danzan como fieras de la perdición.
Abono de excremento,
que se pierde entre los ríos contamina-dos,
alimentando el morbo de la inmunidad,
de las lujurias y las perversas mentes psicópatas,
de los asesinos entes de la locura.
Siembra de maldad que arropa como mortaja de espinas,
entre coronas de púas y perfume de arsénico,
que se alimenta al mendigo con banquete de larvas,
entre lacayos del infierno.
Mente perversa que me alucinas,
vísteme entre las llamas del averno
y elévame entre los descarnados esqueletos,
que en danza grotesca cual agónicas criaturas,
se venden entre las pervertidas noches de la pasión
y el enajenamiento del alucine total.
¡Arrástrame soledad maldita !
Y desgarra sin misericordia,
la visera de vida llamada corazón.
Entierra entre demonios,
la pureza del alma silente,
que llora entre lágrimas de sangre!
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