En el centro de una madre
hay un árbol cubierto de espinas,
sus ojos son de águila y su boca de cemento,
todo en ella es tan lejano como el firmamento,
en su vientre guarda estrellas de frágiles besos.
Su niño va en busca de besos impregnados
de aquel rocío tierno , propio de su amada
y solo halla espinas , clavadas en sus ojos
y la leche agria de una madre deshonrada.
En el centro de una madre duermen niños de fuego
perdidos entre fantasmas , hambrientos de besos
aunque el cielo va contando sus plateados cabellos
los niños son de alma , esperando rosas en desiertos.
hay un árbol cubierto de espinas,
sus ojos son de águila y su boca de cemento,
todo en ella es tan lejano como el firmamento,
en su vientre guarda estrellas de frágiles besos.
Su niño va en busca de besos impregnados
de aquel rocío tierno , propio de su amada
y solo halla espinas , clavadas en sus ojos
y la leche agria de una madre deshonrada.
En el centro de una madre duermen niños de fuego
perdidos entre fantasmas , hambrientos de besos
aunque el cielo va contando sus plateados cabellos
los niños son de alma , esperando rosas en desiertos.