IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Compactada la malicia,
en tu vientre ciego y ruin,
apelmazando glotonería,
entre tus paredes pulmonares,
en tus óvulos inoculados,
nacen hambrunas de sangre virgen,
conocerán tus pensamientos podridos,
cuando sus edades gobiernen,
cual leprosidad pletórica,
los sentidos de sus carcasas inocentes,
se arrastrarán,
como tus crías miserables,
sobre los suelos
que nunca fueron hogar,
extirparán sus esencias,
al igual que sus memorias,
para no ser hijos del mal,
y endurecidos sus espíritus,
quietud contemplarán,
como piedras,
hundidas en un mar,
que no escapa a su petrificación.
en tu vientre ciego y ruin,
apelmazando glotonería,
entre tus paredes pulmonares,
en tus óvulos inoculados,
nacen hambrunas de sangre virgen,
conocerán tus pensamientos podridos,
cuando sus edades gobiernen,
cual leprosidad pletórica,
los sentidos de sus carcasas inocentes,
se arrastrarán,
como tus crías miserables,
sobre los suelos
que nunca fueron hogar,
extirparán sus esencias,
al igual que sus memorias,
para no ser hijos del mal,
y endurecidos sus espíritus,
quietud contemplarán,
como piedras,
hundidas en un mar,
que no escapa a su petrificación.