Asklepios
Incinerando envidias
Desde mi humilde punto de vista he de decir que, ciertamente, me resulta muy doloroso sentir el enorme poder que ha llegado a conseguir y la influencia que hoy en día tiene lo inmediato, el ya mismo.
Nos hemos convertido en auténticos esclavos de lo urgente; del absurdo de su necesidad. Cada día me resulta más y más insoportable ese sentir la agobiante y artificial inmediatez que ya nos rodea, en la que incluso el olvido se acelera y nuestra memoria está ya tan manipulada, que apenas tenemos capacidad para admitir nuestras debilidades; y cada vez tenemos menos capacidad para recuperar los perdidos parámetros por los que, hasta no hace mucho, transitábamos como sociedad. Se nos ha lavado el cerebro y se nos ha convencido de que no merece la pena hacer nada. Estamos a muy poco de tener prohibido hacer cualquier cosa por poco que sea.
Por si no lo saben, lo poco que nos va quedando es:
SI SEÑOR. A SUS ÓRDENES SEÑOR. COMO USTED MANDE SEÑOR
Mucho cuidado
Nos hemos convertido en auténticos esclavos de lo urgente; del absurdo de su necesidad. Cada día me resulta más y más insoportable ese sentir la agobiante y artificial inmediatez que ya nos rodea, en la que incluso el olvido se acelera y nuestra memoria está ya tan manipulada, que apenas tenemos capacidad para admitir nuestras debilidades; y cada vez tenemos menos capacidad para recuperar los perdidos parámetros por los que, hasta no hace mucho, transitábamos como sociedad. Se nos ha lavado el cerebro y se nos ha convencido de que no merece la pena hacer nada. Estamos a muy poco de tener prohibido hacer cualquier cosa por poco que sea.
Por si no lo saben, lo poco que nos va quedando es:
SI SEÑOR. A SUS ÓRDENES SEÑOR. COMO USTED MANDE SEÑOR
Mucho cuidado