Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
desde la piedra
pasando por los molinos de viento
y los campos de batalla
seguimos aquí
descritos por un mapa o una bandera
alimentando la vida con alguna nueva forma de fe
con algún amor
con algún resentimiento
comprendiendo al otro mediante algún lenguaje temporal
intentado la pirámide que nos lleve a las estrellas
o alguna sal de laboratorio que nos regale a la eternidad
el cielo sigue ahí
en espera
llamando
seduciendo a destellos al romántico que vive en nuestro cuerpo
que sueña dar el salto mágico que lo lleve con cuerpo
a esa bastedad que no alcanzan los ojos a mirar
Desde la piedra
atemorizado por los truenos
acariciados por la lluvia
pensando y aprendiendo a no temer a las sombras
hemos llegado, en nuestro propio laberinto,
al canto del cristal iluminado
que nos hace mirar dentro de su puerta de cristal
como si alguna magia misteriosa
se hubiera quedado a morar entre nosotros
para mostrarnos que la omnipresencia
nos es un paso exclusivo de las viejas deidades
solo nos falta conquistar la eternidad
y después de ella
vencer
al terrible aburrimiento.
pasando por los molinos de viento
y los campos de batalla
seguimos aquí
descritos por un mapa o una bandera
alimentando la vida con alguna nueva forma de fe
con algún amor
con algún resentimiento
comprendiendo al otro mediante algún lenguaje temporal
intentado la pirámide que nos lleve a las estrellas
o alguna sal de laboratorio que nos regale a la eternidad
el cielo sigue ahí
en espera
llamando
seduciendo a destellos al romántico que vive en nuestro cuerpo
que sueña dar el salto mágico que lo lleve con cuerpo
a esa bastedad que no alcanzan los ojos a mirar
Desde la piedra
atemorizado por los truenos
acariciados por la lluvia
pensando y aprendiendo a no temer a las sombras
hemos llegado, en nuestro propio laberinto,
al canto del cristal iluminado
que nos hace mirar dentro de su puerta de cristal
como si alguna magia misteriosa
se hubiera quedado a morar entre nosotros
para mostrarnos que la omnipresencia
nos es un paso exclusivo de las viejas deidades
solo nos falta conquistar la eternidad
y después de ella
vencer
al terrible aburrimiento.
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