SAHREN
Poeta recién llegado
“Que no sea de otro el que pueda ser
Dueño de si mismo.”
Paracelso.
Arde el futuro,
nos arrastra con sus azares.
Somos huérfanos en el tiempo,
fiel esclavo del destino.
Vivimos por los racimos,
por las betas de la gloria,
queriendo asir a la nada
orando a algún dios ausente.
Andamos de cima en cima,
corriendo tras horizontes de espejismos,
de promesas, el amor y otros placeres;
lanzamos nuestros sueños
queriendo arañar la luna,
sedientos por encontrarnos,
mientras huimos al espejo.
Llega el otoño,
las esperanzas se tornan bronce,
lo hemos olvidado,
chocamos con él de frente
y lo pasamos de largo.
El yo es tan poca cosa,
en nuestro ejército de vanidades,
que morimos con amargura, dolor
y otros fantasmas,
y a él nunca lo conocimos.
Enero 23 del 2002.
Dueño de si mismo.”
Paracelso.
Arde el futuro,
nos arrastra con sus azares.
Somos huérfanos en el tiempo,
fiel esclavo del destino.
Vivimos por los racimos,
por las betas de la gloria,
queriendo asir a la nada
orando a algún dios ausente.
Andamos de cima en cima,
corriendo tras horizontes de espejismos,
de promesas, el amor y otros placeres;
lanzamos nuestros sueños
queriendo arañar la luna,
sedientos por encontrarnos,
mientras huimos al espejo.
Llega el otoño,
las esperanzas se tornan bronce,
lo hemos olvidado,
chocamos con él de frente
y lo pasamos de largo.
El yo es tan poca cosa,
en nuestro ejército de vanidades,
que morimos con amargura, dolor
y otros fantasmas,
y a él nunca lo conocimos.
Enero 23 del 2002.