Nadie escribe
Poeta recién llegado
Se ha perdido la fuerza de las palabras
Yo ya he olvidado muchas.
En hacer más y extraviarme menos
todo es más estrecho, menos mar,
todo apremiante, todo insano.
Habito absurdo este incordio,
contemplo la ominosidad del cielo,
y en el mar, que escucho cada vez menos,
y veo cada vez menos,
sigo preso de la moral.
Esta mañana, teje mi boca de sal.
Las noches no existen
y la vida acaba acá,
en este papel que no es carta,
en este lápiz que no es mío,
en estas letras sin voz.
Y del mar su frío,
y un naranja crepuscular
que oscurece,
y escribo sin ver
y canto por no escribir.
El cielo de a poco se rasga,
opaca el viento
más helado y triste que distante.
Regreso. Vivo sin vivir en mí, pienso,
aunque la fe no me encuentra,
mi hogar no sé si existe.
Acaso ya habría empacado.
Yo ya he olvidado muchas.
En hacer más y extraviarme menos
todo es más estrecho, menos mar,
todo apremiante, todo insano.
Habito absurdo este incordio,
contemplo la ominosidad del cielo,
y en el mar, que escucho cada vez menos,
y veo cada vez menos,
sigo preso de la moral.
Esta mañana, teje mi boca de sal.
Las noches no existen
y la vida acaba acá,
en este papel que no es carta,
en este lápiz que no es mío,
en estas letras sin voz.
Y del mar su frío,
y un naranja crepuscular
que oscurece,
y escribo sin ver
y canto por no escribir.
El cielo de a poco se rasga,
opaca el viento
más helado y triste que distante.
Regreso. Vivo sin vivir en mí, pienso,
aunque la fe no me encuentra,
mi hogar no sé si existe.
Acaso ya habría empacado.