Esqueleto Piel
Poeta recién llegado
Por tanto excavar nocturno
entre su cerebro, logró alcanzar
el límite de su profundidad.
Descubrió allí, las inmensas huellas
de un terrorífico monstruo.
Dispersados vio los resabios
que le habían dejado
al explotar parte de su naturaleza.
En la trasnochada intemperie craneal,
una manada de corceles
arribaba tras su tórax
arremetiendo a feroces coses
esas mismas costillas
que el corazón golpea.
Sólo su sombra le era compañera,
no había más entrambos que pudieran
adentrarse a estos recónditos
subterráneos del carnoso suelo.
Mientras se aventuraba en algún
escabroso confín del pensante paisaje
divisó, de repente,
con pleno desconcierto
cómo desde el horizonte
comenzaba a ennegrecerse
toda la inmensidad del cielo.
entre su cerebro, logró alcanzar
el límite de su profundidad.
Descubrió allí, las inmensas huellas
de un terrorífico monstruo.
Dispersados vio los resabios
que le habían dejado
al explotar parte de su naturaleza.
En la trasnochada intemperie craneal,
una manada de corceles
arribaba tras su tórax
arremetiendo a feroces coses
esas mismas costillas
que el corazón golpea.
Sólo su sombra le era compañera,
no había más entrambos que pudieran
adentrarse a estos recónditos
subterráneos del carnoso suelo.
Mientras se aventuraba en algún
escabroso confín del pensante paisaje
divisó, de repente,
con pleno desconcierto
cómo desde el horizonte
comenzaba a ennegrecerse
toda la inmensidad del cielo.