Hotarubi
Poeta recién llegado
Ven, vamos a ver el cielo esta noche.
¿Ves como el amor y el universo comparten destino?
Quédate, solo un instante, una mirada,
qué quizá en otro lugar, se convierta en millones de años, en una vida o una muerte.
En una inmensa nube fría,
en la incertidumbre
que se encuentra en la amígdala cerebral
de dos desconocidos sometidos a la gravedad,
intercambian sus partículas en una palabra
que precipita el equilibrio del cosmos.
Aumentando su temperatura,
con la exactitud,
en que una gota irrumpe en otra,
se arroja un te quiero
que fusiona dos almas.
El amor es el nacimiento de una estrella,
siendo su corazón un cuerpo celeste
que orbita latiendo a ritmo contrario al reloj,
no hay tiempo que acoja al sentimiento,
puede ser eterno,
o puede que la influencia se acabe,
siendo errante, sin normas y libre.
¿Armonía o caos?
Colisión mortal en la ebullición de un beso
que engendre una galaxia por denominar,
o quizá se comprima en la fatalidad
de algo que no llegue a ser,
como una luciérnaga que se hunde en el río,
algo inerte, que aún se mueve por la corriente,
es el destello frío de la muerte de una estrella,
el brillo más dulce antes del final.
El amor es la demencia espacial
de un astronauta suicida,
que busca la superficie en Urano.
Que cree en supernovas, en la magnitud infinita
que transforma el fín, en un nuevo comienzo,
remanente de un sistema estelar que se funda
en la taseomancia de lo que sus labios no pudieron beber.
de sus besos perdidos, del resto del té,
ella vive.
Y ahora, siendo tus ojos el cielo nocturno,
mirando las constelaciones en los míos,
en el mimetismo de la pupilas, te pregunto,
¿Por qué estamos aquí?.
mirando las constelaciones en los míos,
en el mimetismo de la pupilas, te pregunto,
¿Por qué estamos aquí?.