sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Del sueño al cielo de mil corazones,
sabor de un compás de ilusiones,
el cielo enchufado a la energía de un beso,
entre sus ritmos se hacían los sueños
las pesadillas no eran pegatinas del adiós de su nombre,
por deseo de los ritmos de los tiempos,
se podía ver a las manos de un rayo entre sus labios,
era el tiempo escrito en letras de almas pegadas a un vuelo,
por eso
¿cuántos besos se harían entre los ardores del sol?
¿cuánta magia se acumularía entre el túnel de un abrazo?
de ser ya pido al cielo que llueva entre sus lágrimas,
decir que el tiempo está escrito entre su brillo,
los poemas lloran con sus espíritus,
así terminarían con las angustias entre sus aguas evaporadas.
sabor de un compás de ilusiones,
el cielo enchufado a la energía de un beso,
entre sus ritmos se hacían los sueños
las pesadillas no eran pegatinas del adiós de su nombre,
por deseo de los ritmos de los tiempos,
se podía ver a las manos de un rayo entre sus labios,
era el tiempo escrito en letras de almas pegadas a un vuelo,
por eso
¿cuántos besos se harían entre los ardores del sol?
¿cuánta magia se acumularía entre el túnel de un abrazo?
de ser ya pido al cielo que llueva entre sus lágrimas,
decir que el tiempo está escrito entre su brillo,
los poemas lloran con sus espíritus,
así terminarían con las angustias entre sus aguas evaporadas.
¿Qué dirían los ritmos si fueran príncipes de sus hadas?
¿cómo llovería antes de su último adiós?
pero antes renacería su acoplo,
estas almas vivían en sus frases incompletas,
ahora que tengo el corazón del sueño
es cuando no quiero morir en el silencio
por eso viva el cielo de mil corazones,
que a pesar de su magia
no queda colgado en las ramas del destino
sino subido a las barbas de un poema
destinado hacer poesía,
escribido por el reino de una fantasía.
¿cómo llovería antes de su último adiós?
pero antes renacería su acoplo,
estas almas vivían en sus frases incompletas,
ahora que tengo el corazón del sueño
es cuando no quiero morir en el silencio
por eso viva el cielo de mil corazones,
que a pesar de su magia
no queda colgado en las ramas del destino
sino subido a las barbas de un poema
destinado hacer poesía,
escribido por el reino de una fantasía.
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