Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Del poeta y susoficios
Granate es la sandía que desnudas,
su jugo corre ya por la azotea,
el sol no es la palabra que la arrea,
más bien son estas sílabas ya mudas.
Adiós al mundo de los egos eruditos,
adiós al verbo y a la rima maquillada,
prefiero el mar que se ahogó en la marejada
y sólo así supo de oleajes infinitos.
Se oye un tic tac en las manzanas cuando caen,
se oye un tic tac en el orgasmo repetido,
se oye un tic tac que se asemeja a tu latido,
se oye un tic tac en los gusanos que te raen.
Déjalos ir, déjate ser con tus balcones,
con tu trago, tu noche, tu delirio,
recuerda que el silencio es el colirio
que acerca cuando aleja las visiones.
Regla esencial, amotinarse contra el verso,
cuánta palabra fue sembrada y no dio fruto,
cuánta semilla desechó tanto estatuto
que quiso mezquinar el universo.
Dime, mi amigo, de tu vida, la postrera,
cuéntame ahora de tus sueños hechos ríos,
de tus caries, de tus golpes, de tus bríos,
cuéntame ahora de tu pie y de tu escalera.
07 10 11
Granate es la sandía que desnudas,
su jugo corre ya por la azotea,
el sol no es la palabra que la arrea,
más bien son estas sílabas ya mudas.
Adiós al mundo de los egos eruditos,
adiós al verbo y a la rima maquillada,
prefiero el mar que se ahogó en la marejada
y sólo así supo de oleajes infinitos.
Se oye un tic tac en las manzanas cuando caen,
se oye un tic tac en el orgasmo repetido,
se oye un tic tac que se asemeja a tu latido,
se oye un tic tac en los gusanos que te raen.
Déjalos ir, déjate ser con tus balcones,
con tu trago, tu noche, tu delirio,
recuerda que el silencio es el colirio
que acerca cuando aleja las visiones.
Regla esencial, amotinarse contra el verso,
cuánta palabra fue sembrada y no dio fruto,
cuánta semilla desechó tanto estatuto
que quiso mezquinar el universo.
Dime, mi amigo, de tu vida, la postrera,
cuéntame ahora de tus sueños hechos ríos,
de tus caries, de tus golpes, de tus bríos,
cuéntame ahora de tu pie y de tu escalera.
07 10 11