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Dejad descansar el árbol caído

La Nueva Tierra de Genji

Poeta recién llegado
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DEJAD DESCANSAR AL ARBOL CAIDO

¿No véis que duerme?
¿No véis que agotado, por fin el viento
ha doblegado su fe?
Es su lecho de muerte, verde esperanza,
rodeado de susurros de otros que lo vieron crecer,
fenece el viejo arbol ahora podrido,
suplicando que allí le dejemos yacer.
Antaño fuerte y orgulloso, irrespetuoso.
Desafiante...
Equilibrio de profundas raices displicentes,
y altas ramas , incansables soñadoras.
¿No era pues su destino alcanzar el sol?
Y en ello se ufanó presto
Año tras año, primaveras, veranos, otoños
hasta aquél que finalmente resultó ser
su último invierno...
¡Dejadlo yacer allí!
¡Dejadlo descansar¡
Seco el tronco, truncadas ramas,
por fin a sus raices abrazadas
En un íntimo y eterno suspiro.
Mientras gime el viento filtrando sus lágrimas
Pues nunca podrá alcanzar el sol.
¡Dejadlo por Dios!
Dejad que yazca mientras tengamos recuerdo,
El de aquel niño...
que un día se columpió en sus ramas
Y ahora contempla yermo
Que los sueños siempre tienen principio
y por supuesto siempre un fin.
¡Dejadlo!
Por años y tal vez siglos, será alimento,
hogar, cobijo y recuerdo.
Sueños de antaño
eternos y hermosos
Ahora tornados tan solo
En humilde serrín.
 
Un hermoso y nostálgico poema , pero es ley de vida : todo lo que nace muere , aunque la muerte debería ser siempre natural no provocada por la mano del hombre...
Un gusto deleitarme en tus letras , en la cita te dejé una pequeñas correcciones.
Abrazo.


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DEJAD DESCANSAR AL ARBOL CAIDO


¿No veis que duerme?
¿No veis que agotado, por fin el viento
ha doblegado su fe?


Es su lecho de muerte, verde esperanza,
rodeado de susurros de otros que lo vieron crecer,

fenece el viejo árbol ahora podrido,
suplicando que allí le dejemos yacer.


Antaño fuerte y orgulloso, irrespetuoso.
Desafiante...

Equilibrio de profundas raíces displicentes,
y altas ramas , incansables soñadoras.


¿No era pues su destino alcanzar el sol?
Y en ello se ufanó presto
Año tras año, primaveras, veranos, otoños
hasta aquél que finalmente resultó ser
su último invierno...


¡Dejadlo yacer allí!
¡Dejadlo descansar¡
Seco el tronco, truncadas ramas,

por fin a sus raíces abrazadas
En un íntimo y eterno suspiro.
Mientras gime el viento filtrando sus lágrimas
Pues nunca podrá alcanzar el sol.


¡Dejadlo por Dios!
Dejad que yazca mientras tengamos recuerdo,
El de aquel niño...
que un día se columpió en sus ramas
Y ahora contempla yermo
Que los sueños siempre tienen principio
y por supuesto siempre un fin.


¡Dejadlo!
Por años y tal vez siglos, será alimento,
hogar, cobijo y recuerdo.
Sueños de antaño
eternos y hermosos
Ahora tornados tan solo
En humilde serrín.
 
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