Fernando estrada
Poeta recién llegado
Decir que es perfecta sería querer encerrar
al viento más libre dentro de mis manos;
por eso prefiero decir
que es mi Porsche GT devorando el atardecer,
la luna llena que desafía la oscuridad,
mi faro en medio de cualquier tormenta.
Usted no es solo hermosa…
es la obra maestra que el universo se regaló a sí mismo.
Y yo, un simple mortal,
intentando tocar lo eterno con dedos temblorosos.
Amarla siendo quien soy
es como pretender secar el mar con una cuchara,
como intentar apagar el sol con una lágrima,
como querer detener un huracán con un suspiro.
Usted es mi primavera eterna,
la flor que nunca conoce el invierno,
y yo apenas un verano seco, torpe, sin sentido,
queriendo merecerla aunque sé que es imposible.
Porque usted juega en otra liga,
una donde solo entran los que brillan…
y aun así yo sigo aquí,
queriendo ser ese loco que la ama sin miedo,
el único dispuesto a incendiarse entero
solo por verla sonreír.
Si me preguntan por mi color favorito,
diría que es el rojo de sus mejillas cuando se sonroja,
el dorado que baila en sus ojos cuando mira con ternura,
el tono exacto en que el mundo se calma cuando dice mi nombre.
Si hoy me tocara morir,
me iría con el pecho lleno,
porque ya toqué el cielo al conquistar
a la mujer más hermosa que mis ojos han contemplado.
Si Sienna presume su Mónaco,
si Portugal presume a Cristiano…
¿por qué no puedo presumirla yo,
si usted es mi tesoro,
mi milagro,
mi razón de guerra y paz?
al viento más libre dentro de mis manos;
por eso prefiero decir
que es mi Porsche GT devorando el atardecer,
la luna llena que desafía la oscuridad,
mi faro en medio de cualquier tormenta.
Usted no es solo hermosa…
es la obra maestra que el universo se regaló a sí mismo.
Y yo, un simple mortal,
intentando tocar lo eterno con dedos temblorosos.
Amarla siendo quien soy
es como pretender secar el mar con una cuchara,
como intentar apagar el sol con una lágrima,
como querer detener un huracán con un suspiro.
Usted es mi primavera eterna,
la flor que nunca conoce el invierno,
y yo apenas un verano seco, torpe, sin sentido,
queriendo merecerla aunque sé que es imposible.
Porque usted juega en otra liga,
una donde solo entran los que brillan…
y aun así yo sigo aquí,
queriendo ser ese loco que la ama sin miedo,
el único dispuesto a incendiarse entero
solo por verla sonreír.
Si me preguntan por mi color favorito,
diría que es el rojo de sus mejillas cuando se sonroja,
el dorado que baila en sus ojos cuando mira con ternura,
el tono exacto en que el mundo se calma cuando dice mi nombre.
Si hoy me tocara morir,
me iría con el pecho lleno,
porque ya toqué el cielo al conquistar
a la mujer más hermosa que mis ojos han contemplado.
Si Sienna presume su Mónaco,
si Portugal presume a Cristiano…
¿por qué no puedo presumirla yo,
si usted es mi tesoro,
mi milagro,
mi razón de guerra y paz?