A lo largo de los años aparecen
decepciones.
Todas ellas son causadas por hacernos ilusiones.
A veces basta con dejar la puerta abierta,
pero otras veces llegan sin apenas darnos cuenta.
Y nos duele pensar en lo que podría haber sido.
Pero si nunca lo has tenido,
tampoco lo has perdido.
Lo que vale es lo que existe, lo que puedes observar,
no lo que nunca viste y empezaste a imaginar.
Pero aún con decepciones,
nunca dejes de soñar.
Porque sin aspiraciones
nada puedes alcanzar.
decepciones.
Todas ellas son causadas por hacernos ilusiones.
A veces basta con dejar la puerta abierta,
pero otras veces llegan sin apenas darnos cuenta.
Y nos duele pensar en lo que podría haber sido.
Pero si nunca lo has tenido,
tampoco lo has perdido.
Lo que vale es lo que existe, lo que puedes observar,
no lo que nunca viste y empezaste a imaginar.
Pero aún con decepciones,
nunca dejes de soñar.
Porque sin aspiraciones
nada puedes alcanzar.