LOS POEMAS DE LA LUNA
Poeta recién llegado
Mi almohada es mi confidente,
De las tantas lagrimas, que derramo;
Registrando, un diario citado,
De las veces que mi corazón, se ha quebrantado.
Le pregunto al universo,
Porque me dio aliento de vida,
Y seguir sufriendo cada día.
Porque, no veo el cambio nuevo,
En lo que es mi película;
Porque sigo en la misma escena,
De drama y terror; nominado a la perdición.
Mas se me dijo vivirá,
Y ser inspiración para los demás,
Pero la verdad me canso de motivar.
Porque cuando viene los golpes de kung fu,
A tu existencia, te invita a competir hasta el fin.
Un león espera el alimento de la caza,
En mi caso soy la presa y víctima,
Donde se alimenta los burlones.
Con fuegos artificiales, vino, aplausos y bombones.
Vivo en tristeza y casi soy una tragedia,
Por mas que me maquillo en mis barreras,
Mi mirada me delata,
Porque se apagó, la luz que en mi brillaba.
Entiendo que mi castigo en vivir,
Viendo como, me consumo sin morir;
Sabiendo que no tengo consuelo,
Y que el amor se esfumo de mi interior.
Las tonadas ya organizadas,
Son el canto de despecho,
Para incorporarme, los recuerdos más infelices,
Donde no tengo opción para rendirme.
No sé, qué será de mí,
Pero quizás era preferible morir;
Porque aun, no entiendo mi existir,
Y no sé porque estoy aquí;
Porque las lágrimas de sangre,
Son mi firma, en este contrato,
De cláusulas y normas,
Para ser un desdichado ejemplar,
Con una medalla caótica y brutal.
© MANUEL ALBERTO LUNA
De las tantas lagrimas, que derramo;
Registrando, un diario citado,
De las veces que mi corazón, se ha quebrantado.
Le pregunto al universo,
Porque me dio aliento de vida,
Y seguir sufriendo cada día.
Porque, no veo el cambio nuevo,
En lo que es mi película;
Porque sigo en la misma escena,
De drama y terror; nominado a la perdición.
Mas se me dijo vivirá,
Y ser inspiración para los demás,
Pero la verdad me canso de motivar.
Porque cuando viene los golpes de kung fu,
A tu existencia, te invita a competir hasta el fin.
Un león espera el alimento de la caza,
En mi caso soy la presa y víctima,
Donde se alimenta los burlones.
Con fuegos artificiales, vino, aplausos y bombones.
Vivo en tristeza y casi soy una tragedia,
Por mas que me maquillo en mis barreras,
Mi mirada me delata,
Porque se apagó, la luz que en mi brillaba.
Entiendo que mi castigo en vivir,
Viendo como, me consumo sin morir;
Sabiendo que no tengo consuelo,
Y que el amor se esfumo de mi interior.
Las tonadas ya organizadas,
Son el canto de despecho,
Para incorporarme, los recuerdos más infelices,
Donde no tengo opción para rendirme.
No sé, qué será de mí,
Pero quizás era preferible morir;
Porque aun, no entiendo mi existir,
Y no sé porque estoy aquí;
Porque las lágrimas de sangre,
Son mi firma, en este contrato,
De cláusulas y normas,
Para ser un desdichado ejemplar,
Con una medalla caótica y brutal.
© MANUEL ALBERTO LUNA