Sinuhé
Poeta adicto al portal
Solo quedaron los abrazos.
Tan solo nos quedaron los pañuelos remojados del sol.
Ya no amaneció de nuevo la mañana contigo,
tan solo quedan los vestigios de la casa.
Esa morada antigua en la que el viento tocaba los acordes del mar.
Esa casa fantástica de maderas inmensas y de luz.
Tu pie querido que sangra en los arroyos y los pañuelos que se secan.
Tu blanca faz de hielo y esa mínima luz que te atraviesa a lo lejos.
Morada antigua de sueños de palomas,
estancia eterna de mis noches de ensueño.
Y tu pie querido que no regresa.
Y los años felices y las sonrisas perpetuas,
en las paredes repletas de fotografías.
Ya no podemos pensar en lo que pudo ser,
tan solo nos quedan las huellas del frío.
Y los campos desolados en las cintas adhesivas,
que reparan vagamente tu rostro destrozado.
......
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...
..
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Tan solo nos quedaron los pañuelos remojados del sol.
Ya no amaneció de nuevo la mañana contigo,
tan solo quedan los vestigios de la casa.
Esa morada antigua en la que el viento tocaba los acordes del mar.
Esa casa fantástica de maderas inmensas y de luz.
Tu pie querido que sangra en los arroyos y los pañuelos que se secan.
Tu blanca faz de hielo y esa mínima luz que te atraviesa a lo lejos.
Morada antigua de sueños de palomas,
estancia eterna de mis noches de ensueño.
Y tu pie querido que no regresa.
Y los años felices y las sonrisas perpetuas,
en las paredes repletas de fotografías.
Ya no podemos pensar en lo que pudo ser,
tan solo nos quedan las huellas del frío.
Y los campos desolados en las cintas adhesivas,
que reparan vagamente tu rostro destrozado.
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