IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No llores, tiempo,
no lluevas entre infiernos,
que lo inmaterial también fenece,
no palidece el semblante vivo,
así como la herida se cierra,
el corazón se desangra en su camino,
no cedas, cuerpo,
aún la mente libertad ansía,
no busques tu dolor,
no te busques en tu ardor,
no cometas
cruento acierto temporal,
no te fíes, dama de fiel flor,
que el viento también escucha,
él es el eco que riega tu justicia,
no te hundas en tu propia soledad,
nunca alabes la miseria
por una compañía rota
que se viste de necesidad,
no te guíes, camino indómito,
que de los mitos vive el hombre,
de caminos inexistentes,
no te guíes de oraciones camufladas,
las palabras oscurecidas se descubren,
no te rindas, triste orbe,
el mal también se cura,
solo si la cura es su enfermedad,
no se le quiere a la vida por nada,
aún así
a la muerte también se la busca,
así que
no te detengas, tú, en cada punto,
elimina el lenguaje,
que peor cada vez
se quiebra mi tinta,
se seca mi lengua,
exprimiendo caminos
que se observan recorridos,
solitarios,
no entiendo de la huida propia y su morir,
ni la muerte entiende su vivir,
aunque ella mate, aunque esté muerta,
anhelamos por cualquier falta,
concretar lo inalcanzable,
y de sueños creamos,
porque de sueños vive el hombre.
no lluevas entre infiernos,
que lo inmaterial también fenece,
no palidece el semblante vivo,
así como la herida se cierra,
el corazón se desangra en su camino,
no cedas, cuerpo,
aún la mente libertad ansía,
no busques tu dolor,
no te busques en tu ardor,
no cometas
cruento acierto temporal,
no te fíes, dama de fiel flor,
que el viento también escucha,
él es el eco que riega tu justicia,
no te hundas en tu propia soledad,
nunca alabes la miseria
por una compañía rota
que se viste de necesidad,
no te guíes, camino indómito,
que de los mitos vive el hombre,
de caminos inexistentes,
no te guíes de oraciones camufladas,
las palabras oscurecidas se descubren,
no te rindas, triste orbe,
el mal también se cura,
solo si la cura es su enfermedad,
no se le quiere a la vida por nada,
aún así
a la muerte también se la busca,
así que
no te detengas, tú, en cada punto,
elimina el lenguaje,
que peor cada vez
se quiebra mi tinta,
se seca mi lengua,
exprimiendo caminos
que se observan recorridos,
solitarios,
no entiendo de la huida propia y su morir,
ni la muerte entiende su vivir,
aunque ella mate, aunque esté muerta,
anhelamos por cualquier falta,
concretar lo inalcanzable,
y de sueños creamos,
porque de sueños vive el hombre.