La muchedumbre enmudeció
la sosegada mar se alzó,
la enorme montaña se hundió,
la tierra se resquebrajó.
El voraz fuego se apagó,
el sólido hierro se oxidó,
el arte se prostituyó,
el libre verso se murió.
Nadie nunca lo doblegó,
ni los dioses ni los demonios,
ni los fuegos ni los tormentos,
hoy de rodillas ante el oro.
la sosegada mar se alzó,
la enorme montaña se hundió,
la tierra se resquebrajó.
El voraz fuego se apagó,
el sólido hierro se oxidó,
el arte se prostituyó,
el libre verso se murió.
Nadie nunca lo doblegó,
ni los dioses ni los demonios,
ni los fuegos ni los tormentos,
hoy de rodillas ante el oro.