La luna tiene tantos nombres como pensamientos. Espejo de sol. Vigilante blanco. Leal satélite de la tierra. Lord Byron la describía como "la amante de la tierra", E.Dickinson dictó sobre su barbilla de oro - la luna ha sido una inspiración para el arte, mitos, rituales durante milenios. Ella es la patrona de los borrachos, de los cambiaformas, de las almas románticas y de los soñadores.
Pero sobre todo es: la mirada que compartimos con toda la humanidad. En cualquier parte del mundo que te encuentres, cada mes ves su cara picada llena de cráteres. Que si estamos solos o no, ese paisaje polvoriento en el cielo nos conecta.
Por otro lado todas las historias de la luna fué por largo tiempo ciencia ficción, sobre algunas generaciones una realidad. Hay hidrógeno en la luna del que se puede extraer agua.
Esto se puede usar para hacer combustible para cohetes para los viajeros que desean adentrarse más en el sistema solar. Lanzar desde la superficie de la luna es mucho más fácil y económico debido a la menor gravedad. Una base perfecta para quien quiere colonizar el espacio.
Y así es que, la NASA ya tiene contratos con los mineros. En los año venideros se puede solo extraer cantidades muy pequeñas, pero los contratos tienen un inmenso valor simbólico. Ello representa un nuevo paso en el pensar sobre la explotación de nuestro sistema solar. Con la técnica correcta, una pequeña cantidad de piedra lunar puede volverse grande así como así. Y como en la luna se puede, se podrá luego en Marte también. Las expectativas en la industria aeroespacial son altísimas. Ahora hay una declaración alada entre los inversores de que el primer trillonario en la tierra ganará una fortuna fuera del círculo de la atmósfera. El espacio fué una vez etiquetado como patrimonio de la humanidad, no debe ser propiedad ni verderse por nadie. Ahora la luna, esa distancia amistosa que nos ha estado consolando e inspirado durante milenios, está capsulada en nuestro sistema económico.
Y pronto, además de un portador de mareas, una gasolinera camino a Marte.
Ya tenemos suficiente de qué preocuparnos aquí en la tierra, pero sería bueno que pensemos un poco más en el futuro de nuestro vecino pálido. Un paisaje que es sagrado para muchas personas no debe comercializarse indiscriminadamente, esto ha sucedido con demasiada frecuencia.
Escribo esto con una vista de su luz de segunda mano, medio llena que cuelga sobre nuestra plaza. Cada año, leo, la luna se aleja un poco de nosotros. Aproximadamente del largo de una uña. Date prisa, le susurro en mis pensamientos. Hazo diez, diez mil uñas, huye mientras puedas.
Pero sobre todo es: la mirada que compartimos con toda la humanidad. En cualquier parte del mundo que te encuentres, cada mes ves su cara picada llena de cráteres. Que si estamos solos o no, ese paisaje polvoriento en el cielo nos conecta.
Por otro lado todas las historias de la luna fué por largo tiempo ciencia ficción, sobre algunas generaciones una realidad. Hay hidrógeno en la luna del que se puede extraer agua.
Esto se puede usar para hacer combustible para cohetes para los viajeros que desean adentrarse más en el sistema solar. Lanzar desde la superficie de la luna es mucho más fácil y económico debido a la menor gravedad. Una base perfecta para quien quiere colonizar el espacio.
Y así es que, la NASA ya tiene contratos con los mineros. En los año venideros se puede solo extraer cantidades muy pequeñas, pero los contratos tienen un inmenso valor simbólico. Ello representa un nuevo paso en el pensar sobre la explotación de nuestro sistema solar. Con la técnica correcta, una pequeña cantidad de piedra lunar puede volverse grande así como así. Y como en la luna se puede, se podrá luego en Marte también. Las expectativas en la industria aeroespacial son altísimas. Ahora hay una declaración alada entre los inversores de que el primer trillonario en la tierra ganará una fortuna fuera del círculo de la atmósfera. El espacio fué una vez etiquetado como patrimonio de la humanidad, no debe ser propiedad ni verderse por nadie. Ahora la luna, esa distancia amistosa que nos ha estado consolando e inspirado durante milenios, está capsulada en nuestro sistema económico.
Y pronto, además de un portador de mareas, una gasolinera camino a Marte.
Ya tenemos suficiente de qué preocuparnos aquí en la tierra, pero sería bueno que pensemos un poco más en el futuro de nuestro vecino pálido. Un paisaje que es sagrado para muchas personas no debe comercializarse indiscriminadamente, esto ha sucedido con demasiada frecuencia.
Escribo esto con una vista de su luz de segunda mano, medio llena que cuelga sobre nuestra plaza. Cada año, leo, la luna se aleja un poco de nosotros. Aproximadamente del largo de una uña. Date prisa, le susurro en mis pensamientos. Hazo diez, diez mil uñas, huye mientras puedas.