DE NUEVO LA PRIMAVERA
La campana de la luz nueva
convoca a los jilgueros y a las cigarras neonatas
El fondo del mar se estremece
con el cosquilleo de los reflejos del nácar
Sintiendose derrotadas las rocas
inclinan hacia él sus floraciones de micas y obsidianas.
De las arenas calientes
surgen sirenas tañendo las sonoras caracolas
con el fru-frú de sus escamas
como leit-motiv de la sugerente danza que arremolina la brisa
Las lavandas en multitudinario strip-tease
se despojan de sus delicados colores
y esparcen sus aromas enervantes.
Cormoranes y gaviotas trazan
en el cielo apaciguado sus apocalípticos diseños
como antiguos jeroglíficos que desafían
a los portentos de los capiteles corintios.
Las formas se diluyen en la sedosa armonía de las olas
Centauros y odaliscas van amueblando el recinto de las bodas
y llegan desde cualquier horizonte
los rumores que preceden a las multitudes borrachas
Pronto todo será evanescencia y los colores brillarán beodos.
Es el pálpito de la nueva primavera
que enmudece a los trajes de satinados tejidos
y a los paraguas cerrados
Nobles damas consumada ya su cópula
devuelven las gardenias humilladas a los caballeros de frac
Renacidos los goliardos entonan ebrios cantos al dios Baco
goliardos gallardos que hacen poesía canalla
para cantar en las turbias noches de viaje.
Abolidas las dimensiones solo el silencio tiene eco
Una floración de manos emerge de las praderas sumisas
Manos blancas manos negras manos toscas
viejas manos jóvenes manos
manos calladas manos fervientes
manos delicadas manos que saben de apocalipsis
manos de cuyos dedos brotan más manos en interminable fractal
preparadas ya para el aplauso atronador del fin de los tiempos.
Finale presto con aquelarre de hormigas
Ha nacido convulsa y ensangrentada la primavera esperada
Se arrían las viejas banderas y se abrigan
con ellas a los niños recién nacidos y a los mendigos heréticos.
Con ellos el poeta se retira al altar de sus fracasos
La campana de la luz nueva
convoca a los jilgueros y a las cigarras neonatas
El fondo del mar se estremece
con el cosquilleo de los reflejos del nácar
Sintiendose derrotadas las rocas
inclinan hacia él sus floraciones de micas y obsidianas.
De las arenas calientes
surgen sirenas tañendo las sonoras caracolas
con el fru-frú de sus escamas
como leit-motiv de la sugerente danza que arremolina la brisa
Las lavandas en multitudinario strip-tease
se despojan de sus delicados colores
y esparcen sus aromas enervantes.
Cormoranes y gaviotas trazan
en el cielo apaciguado sus apocalípticos diseños
como antiguos jeroglíficos que desafían
a los portentos de los capiteles corintios.
Las formas se diluyen en la sedosa armonía de las olas
Centauros y odaliscas van amueblando el recinto de las bodas
y llegan desde cualquier horizonte
los rumores que preceden a las multitudes borrachas
Pronto todo será evanescencia y los colores brillarán beodos.
Es el pálpito de la nueva primavera
que enmudece a los trajes de satinados tejidos
y a los paraguas cerrados
Nobles damas consumada ya su cópula
devuelven las gardenias humilladas a los caballeros de frac
Renacidos los goliardos entonan ebrios cantos al dios Baco
goliardos gallardos que hacen poesía canalla
para cantar en las turbias noches de viaje.
Abolidas las dimensiones solo el silencio tiene eco
Una floración de manos emerge de las praderas sumisas
Manos blancas manos negras manos toscas
viejas manos jóvenes manos
manos calladas manos fervientes
manos delicadas manos que saben de apocalipsis
manos de cuyos dedos brotan más manos en interminable fractal
preparadas ya para el aplauso atronador del fin de los tiempos.
Finale presto con aquelarre de hormigas
Ha nacido convulsa y ensangrentada la primavera esperada
Se arrían las viejas banderas y se abrigan
con ellas a los niños recién nacidos y a los mendigos heréticos.
Con ellos el poeta se retira al altar de sus fracasos