Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Todavía por tu sustancia leudo mi sangre,
afilo el ombligo, rompo las botas que parasito,
desoigo mis credenciales,
esquivo los disparos al corazón de tus malas rimas
y me acomodo en mis arrugas como en el rocío
de la madrugada.
Voy de anónimo por las deshoras, esquirol de galante,
porque en mi habitación sin ti no te soporto.
Te busco en tus dominios somnolientos, tiritantes:
luces que pestañean, dinteles de basalto, Paloma negra,
estambres y pistilos que cogen de lejos, carajo.
Toco puertas, ventanas, y si hay suerte, me abren bocas,
me cierran ojos que entonces se parecen a los tuyos,
retales deshilachados, luz vestida, telones sin un final;
pero casi siempre me mientan la madre,
y regreso solo —o no tan solo—
al hotel de más de cinco estrellas que es el cielo
sobre la azotea de nuestra casa
donde mi gato de orfebrería oscura se da a mi mano exacta
de caricia y duelo,
y el universo es suave, huye con el humo del Marlboro,
y mi sombra circunspecta cabe en una botella
hasta ser del mutismo galáctico, casi espuma, vidrio o nada,
y solo entonces estoy bien, desandado y sonriente,
me quiero sin que me quieras,
y acepto que no regreses, que nada imposte a tu ausencia.
Pero algunas veces ocurre el amanecer.
afilo el ombligo, rompo las botas que parasito,
desoigo mis credenciales,
esquivo los disparos al corazón de tus malas rimas
y me acomodo en mis arrugas como en el rocío
de la madrugada.
Voy de anónimo por las deshoras, esquirol de galante,
porque en mi habitación sin ti no te soporto.
Te busco en tus dominios somnolientos, tiritantes:
luces que pestañean, dinteles de basalto, Paloma negra,
estambres y pistilos que cogen de lejos, carajo.
Toco puertas, ventanas, y si hay suerte, me abren bocas,
me cierran ojos que entonces se parecen a los tuyos,
retales deshilachados, luz vestida, telones sin un final;
pero casi siempre me mientan la madre,
y regreso solo —o no tan solo—
al hotel de más de cinco estrellas que es el cielo
sobre la azotea de nuestra casa
donde mi gato de orfebrería oscura se da a mi mano exacta
de caricia y duelo,
y el universo es suave, huye con el humo del Marlboro,
y mi sombra circunspecta cabe en una botella
hasta ser del mutismo galáctico, casi espuma, vidrio o nada,
y solo entonces estoy bien, desandado y sonriente,
me quiero sin que me quieras,
y acepto que no regreses, que nada imposte a tu ausencia.
Pero algunas veces ocurre el amanecer.
18 de abril de 2025
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