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De noche

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Todavía por tu sustancia leudo mi sangre,
afilo el ombligo, rompo las botas que parasito,
desoigo mis credenciales,
esquivo los disparos al corazón de tus malas rimas
y me acomodo en mis arrugas como en el rocío
de la madrugada.
Voy de anónimo por las deshoras, esquirol de galante,
porque en mi habitación sin ti no te soporto.
Te busco en tus dominios somnolientos, tiritantes:
luces que pestañean, dinteles de basalto, Paloma negra,
estambres y pistilos que cogen de lejos, carajo.
Toco puertas, ventanas, y si hay suerte, me abren bocas,
me cierran ojos que entonces se parecen a los tuyos,
retales deshilachados, luz vestida, telones sin un final;
pero casi siempre me mientan la madre,
y regreso solo —o no tan solo—
al hotel de más de cinco estrellas que es el cielo
sobre la azotea de nuestra casa
donde mi gato de orfebrería oscura se da a mi mano exacta
de caricia y duelo,
y el universo es suave, huye con el humo
del Marlboro,
y mi sombra circunspecta cabe en una botella

hasta ser del mutismo galáctico, casi espuma, vidrio o nada,
y solo entonces estoy bien, desandado y sonriente,
me quiero sin que me quieras,
y acepto que no regreses, que nada imposte a tu ausencia.
Pero algunas veces ocurre el amanecer.

18 de abril de 2025
 
Última edición:
Todavía por tu sustancia leudo mi sangre,
afilo el ombligo, rompo las botas que parasito,
desoigo mis credenciales,
esquivo los disparos al corazón de tus malas rimas
y me acomodo en mis arrugas como en el rocío
de la madrugada.
Voy de anónimo por las deshoras, esquirol de galante,
porque en mi habitación sin ti no te soporto.
Te busco en tus dominios somnolientos, tiritantes:
luces que pestañean, dinteles de basalto, Paloma negra,
estambres y pistilos que cogen de lejos, carajo.
Toco puertas, ventanas, y si hay suerte, me abren bocas,
me cierran ojos que entonces se parecen a los tuyos,
retales deshilachados, luz vestida, telones sin un final;
pero casi siempre me mientan la madre,
y regreso solo —o no tan solo—
al hotel de más de cinco estrellas que es el cielo
sobre la azotea de nuestra casa
donde mi gato de orfebrería oscura se da a mi mano exacta
de caricia y duelo,
y el universo es suave, huye con el humo
del Marlboro,
y mi sombra circunspecta cabe en una botella

hasta ser del mutismo galáctico, casi espuma, vidrio o nada,
y solo entonces estoy bien, desandado y sonriente,
me quiero sin que me quieras,
y acepto que no regreses, que nada imposte tu ausencia.
Pero algunas veces ocurre el amanecer.

18 de abril de 2025
Artesano de la huída o el regreso, el poeta sabe que la ocurrencia del amanecer puede ser abrazo o escarnio, mansedumbre o pleito, siempre combustible de la palabra hecha verso.
Gran saludo, Pedro, desde la otoñal República Oriental.
 
Artesano de la huída o el regreso, el poeta sabe que la ocurrencia del amanecer puede ser abrazo o escarnio, mansedumbre o pleito, siempre combustible de la palabra hecha verso.
Gran saludo, Pedro, desde la otoñal República Oriental.
Y me me causa una envidia bárbara imaginar que allá están en otoño mientras aquí me devoran las moscas del sol inclemente de abril. Gracias por la cortesía de venir a leer y dejarme tu amable retroalimentación, amigo Riolita.
Van al sur estos saludos.
 
Todavía por tu sustancia leudo mi sangre,
afilo el ombligo, rompo las botas que parasito,
desoigo mis credenciales,
esquivo los disparos al corazón de tus malas rimas
y me acomodo en mis arrugas como en el rocío
de la madrugada.
Voy de anónimo por las deshoras, esquirol de galante,
porque en mi habitación sin ti no te soporto.
Te busco en tus dominios somnolientos, tiritantes:
luces que pestañean, dinteles de basalto, Paloma negra,
estambres y pistilos que cogen de lejos, carajo.
Toco puertas, ventanas, y si hay suerte, me abren bocas,
me cierran ojos que entonces se parecen a los tuyos,
retales deshilachados, luz vestida, telones sin un final;
pero casi siempre me mientan la madre,
y regreso solo —o no tan solo—
al hotel de más de cinco estrellas que es el cielo
sobre la azotea de nuestra casa
donde mi gato de orfebrería oscura se da a mi mano exacta
de caricia y duelo,
y el universo es suave, huye con el humo
del Marlboro,
y mi sombra circunspecta cabe en una botella

hasta ser del mutismo galáctico, casi espuma, vidrio o nada,
y solo entonces estoy bien, desandado y sonriente,
me quiero sin que me quieras,
y acepto que no regreses, que nada imposte a tu ausencia.
Pero algunas veces ocurre el amanecer.

18 de abril de 2025
Melancolía de la ausencia dicha con magia de palabras que engañan al oído y mal esconden la realidad. Siempre un gusto leerte.
 
Todavía por tu sustancia leudo mi sangre,
afilo el ombligo, rompo las botas que parasito,
desoigo mis credenciales,
esquivo los disparos al corazón de tus malas rimas
y me acomodo en mis arrugas como en el rocío
de la madrugada.
Voy de anónimo por las deshoras, esquirol de galante,
porque en mi habitación sin ti no te soporto.
Te busco en tus dominios somnolientos, tiritantes:
luces que pestañean, dinteles de basalto, Paloma negra,
estambres y pistilos que cogen de lejos, carajo.
Toco puertas, ventanas, y si hay suerte, me abren bocas,
me cierran ojos que entonces se parecen a los tuyos,
retales deshilachados, luz vestida, telones sin un final;
pero casi siempre me mientan la madre,
y regreso solo —o no tan solo—
al hotel de más de cinco estrellas que es el cielo
sobre la azotea de nuestra casa
donde mi gato de orfebrería oscura se da a mi mano exacta
de caricia y duelo,
y el universo es suave, huye con el humo
del Marlboro,
y mi sombra circunspecta cabe en una botella

hasta ser del mutismo galáctico, casi espuma, vidrio o nada,
y solo entonces estoy bien, desandado y sonriente,
me quiero sin que me quieras,
y acepto que no regreses, que nada imposte a tu ausencia.
Pero algunas veces ocurre el amanecer.

18 de abril de 2025
¡¡Mierda, Pedro!!

Es que sí, el amanecer llega para delatarnos, para dejarnos al descubierto con la sombra desvestida y con nuestro reflejo mirándonos con cara de idiota y compadeciéndose de todo ese que sí somos cuando la noche nos ampara.
¡Mierda, Pedro!

Abrazos (para mi, porfa) y chanclazos.
 
Melancolía de la ausencia dicha con magia de palabras que engañan al oído y mal esconden la realidad. Siempre un gusto leerte.
Es que la realidad está mal escrita y hay que corregirle la plana de vez en cuando; de no hacerlo, supongo, no existiría la literatura, quizá ninguna de las artes. Gracias por venir, querida Luciana. Te dejo un gran abrazo en este abril abrasador.
 
¡¡Mierda, Pedro!!

Es que sí, el amanecer llega para delatarnos, para dejarnos al descubierto con la sombra desvestida y con nuestro reflejo mirándonos con cara de idiota y compadeciéndose de todo ese que sí somos cuando la noche nos ampara.
¡Mierda, Pedro!

Abrazos (para mi, porfa) y chanclazos.
Yo te abrazo todo lo que quieras y requieras, querida carnala Rominovski, y te preparo agüita mineral con limón y sal para tus resacas. Hazme caso y deja ya esos tragos de colores amariconados y éntrale al mezcal con gusano; el primer trago incendia y cauteriza, ya después es pura felicidad y nada de resaca. Aunque para evitar la cruda es bien sabido que lo mejor es mantenerse pedo, o en pedo, como vos decís. :D
¿Ya invitaste al mate al compi Riolita, o qué? Soy incapaz de levantarte una chancla justiciera, pero sí que alguna sicaria porteña puedo enviar para que te enderece los chacras, te limpie el aura y te quite lo cagoncita, así que ya sabes. :cool:o_O

Xoxo.
 
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