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De navíos y acordeones - Parte 1

emiled

Poeta adicto al portal
ni siquiera hay silencio en las montañas
sino el seco trueno estéril sin lluvia
ni siquiera hay soledad en las montañas
sino adustos rostros rojos que escarnecen y rezongan
en los umbrales de casas de fango hendido.

Thomas S. Eliot


De navíos y acordeones - Parte 1

I-

Era la noche en el Baltimore Room,
fluía el Arroyo Seco.
Al costado el Parque de Mayo.
El parque...
Yo pertenezco al Sur, y al Sur pertenecen las almas del frío
el escuálido viento
las mareas y las trombas.
Yo pertenezco a los que murieron otras muertes.


22:23
Saturday

El flacucho tocaba el acordeón.
Era un joven desgarbado, y decían que tenía
un poder, un poder místico
que le permitía viajar al Ultramundo.
Sonaba Freebird:


If I leave here tomorrow
Would you still remember me?

Me hizo una seña,
al costado del dique descansaban los barcos
y las gaviotas y sus canciones.
-Amigo ¿recuerdas el muerto del otro día?
He guardado sus huesos como un tesoro.
Una rata vieja jugaba con ellos ¡la muy hipócrita!...
Aborrezco las ratas, saben muy mal...
He conocido las arañas pero de estos bichos...
¡Dios me libre!

Marejada

He visto los barcos
y su inmundicia azul y sus torres
de alta alcurnia
abandonemos estos ojos
estas ropas viejas

Friday 3:13

Veinticuatro horas despierto no es nada,
mas si se tiene en cuenta la pobre condición humana
los rayos ultravioletas del cosmos.
El cosmos, en eso pensaba,
y pensaba en el flacucho y su acordeón.

-¿Porqué no tomamos, amigo mío el arco y la flecha?
Vamos, derrumbemos las casas y los panteones,
no seamos ya ovejas...
vamos derecho al matadero,
allá vamos.

Do

Oh amada, plena luz del poniente,
nova que todo lo iluminas:
Te amo ¿Me darías tus ojos?
Agonía postrer, ya no importas.
Tomaremos la merienda, seremos niños de vuelta.
Jugaremos a la mancha
y nuestro amor será de niños,
sin peleas ni odios,
seremos dos juramentos en uno
y Astarté será nuestro espejo
al salir del colegio.

------------

¡Ah de los recuerdos! ¡Si no los tuviéramos!
Yo recuerdo esa ciudad casi rural
donde convivían el viento y el ñandú
y las avenidas casi anchas
y el mármol y el pino.
Fuera de aquí no hay nada,
ni siquiera el viento.
Yo sueño con un libro
pero sueño con nada.

De éste lado las pobres casas
se ocultan en invierno y salen en el estío,
ni siquiera el búho se destaca
del árbol ni de la sombra.
Sólo esta ciudad de barcos con alguna historia
y algún que otro remolino de estío.

Freebird,
el árbol
la casa
el patio
un limonero
y una tarde.

Toca esta canción señor.

El flacucho empuñó el acordeón.
Miraba el tardío otoño,
las hojas de la vereda sucia,
frente al parque, en el boulevard.
Pero no tocó esa tarde.

Toca esta canción señor.
 
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