Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjeme decirle mi dulce señor,
que la vida pasa y pasa y ya sin usted.
Sería del todo indecible si no estuviera en...
en todo mi ser.
No deje que mis labios se callen, mi dulce señor,
que las palabras se me van rápido del alma
si no las dice usted.
Sería cosa posible si al menos sé,
de mí qué quiere ser.
Bese mi frente en la piscina de la mañana
con aguas juveniles que se piensa perder.
Zambúllase a mi recuerdo de ocasión
y mi mente en su corazón.
Sería posible vivir en el montículo de los anuncios
que critican la sola idea
de mí y de usted.
que la vida pasa y pasa y ya sin usted.
Sería del todo indecible si no estuviera en...
en todo mi ser.
No deje que mis labios se callen, mi dulce señor,
que las palabras se me van rápido del alma
si no las dice usted.
Sería cosa posible si al menos sé,
de mí qué quiere ser.
Bese mi frente en la piscina de la mañana
con aguas juveniles que se piensa perder.
Zambúllase a mi recuerdo de ocasión
y mi mente en su corazón.
Sería posible vivir en el montículo de los anuncios
que critican la sola idea
de mí y de usted.