Arcangel
Poeta recién llegado
01
Mi nombre es Ariel, soy aun arcángel de tercer orden y la historia que os voy a contar, aún no ha sucedido, pero como ya descubriréis en el futuro, el tiempo no es lineal ni circular, el tiempo es lo único en este universo que no tiene forma definida, por ello se puede conocer cualquier parte de él, si se sabe interpretar. Ya he comentado que soy una arcángel, pero no penséis en seres andróginos con túnicas blancas de seda y aros en la cabeza, usábamos túnica cuando en el mundo se usaba túnica, pero a medida que el vestuario del hombre a evolucionado el nuestro también, se puede decir que aún así, vestimos un poco anticuadamente, abrigos largos, camisas con chorreras, pantalones bombachos y botas de montar, ese es el atuendo mas común, sí, tenemos el pelo rubio y las alas blancas, al igual que nuestra piel es también muy pálida, pero es debido a la luz que irradia el Ser Supremo, llamado por vosotros, Dios, digamos que sufrimos, lo que entre los hombres se denomina, una especie de albinismo, aunque no tan exagerado.
Debido a ello nuestros atuendos son siempre de colores obscuros y dependiendo del grado de la orden al que se pertenezca, tenemos uno u otro color, Gabriel, el arcángel mas poderoso y todos aquellos que son de primer grado, visten de negro, el segundo grado, de azul marino y el tercero, al que yo pertenezco, de marrón, a partir de ahí se empiezan a bajar los tonos, hasta llegar a los Tronos que visten de blanco para reflejar la luz del Supremo, y así dar una impresión de mayor grandiosidad.
Nuestras alas, tienen una envergadura de punta a punta de cinco metros, aunque alguno pueda pensar que no es envergadura suficiente para poder elevar nuestros cuerpos, que miden siempre alrededor de dos metros de altura, explicare que nosotros apenas pesamos pues nuestros huesos son de extrema ligereza, si alguien esta pensando en los típicos angelitos rechonchos con dos minúsculas alitas a la espalda, que se lo quite de la cabeza, pues no existen, eso son conceptos meramente poéticos creados por los pintores del renacimiento, que distan mucho de la realidad, así mismo nunca hemos llevado ni arpas, ni trompetas, solo espadas, mandobles que utilizamos a una sola mano, aunque suene raro, ya en las Sagradas Escrituras se hablaba de ángeles con espadas que caían con la furia de Dios sobre tal o cual ciudad, aunque la verdad, nunca hemos hecho nada parecido, las hemos usado siempre para nuestra sempiterna lucha con lo que vosotros denomináis, El Infierno.
El Infierno, no se de donde habéis sacado vosotros los humanos esa palabra, así como la de Demonios o Diablos, aquí nunca fueron denominados como tales, solo rebeldes, los ángeles renegados, yo soy muy joven y cuando sucedió la historia que os voy a contar, aun no conocía la verdadera razón de la existencia de estos ángeles renegados, pero es algo que no olvidare jamás.
En este relato no usaré fechas concretas, solo diré, para que podáis situaros históricamente, que nos encontramos un algún momento del comienzo de la era de Acuario, o lo que es más concreto a comienzos del siglo XXI
Publicaré el segundo capitulo en dependencia de vuestros comentarios. Un abrazo.