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De goces el encanto.

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal

Con tu verso moldeas
el barro suave y dúctil de mi piel.
Mi rostro coloreas
como si fuese fiel
tu tacto que me cubre sin cuartel.

Tu voz que me despierta
los deseos dormidos hace tanto
a mi ansia vuelve alerta
y es casi con espanto
que recuerdo de goces el encanto.

Es tu artificio canto
que invierte los sentidos, colorea
lo que oigo como un manto.
Si leo zigzaguea
tu verso cual planeta visto en Gea.

Tu verso me marea
y es sensación tan dulce, prodigiosa,
parece que flamea
a mi piel ardorosa
y mi alma de placer siempre rebosa.

Porque el placer es cosa
que yo asocio a tu nombre y a tu verso
así nace mi glosa
te sueño siempre inmerso
en las luces que alumbran mi universo.


 
El poema despliega un universo de imágenes sensuales y artísticas que fusionan cuerpo, palabra y creación. El barro dúctil de la piel representa la materia viva que el amado moldea con su verso: una metáfora del poder transformador del amor y la palabra. La voz que despierta deseos dormidos evoca el renacer del placer, la reactivación de la pasión que parecía apagada.

Las imágenes de color, tacto y sonido —“coloreas mi rostro”, “tu voz que me despierta”, “lo que oigo como un manto”— muestran cómo el amor altera los sentidos, confundiéndolos hasta crear una experiencia total, sin límites entre cuerpo y emoción. El verso del amado se convierte en una fuerza que invierte los sentidos y desborda los límites físicos, casi como una corriente de energía poética.

Finalmente, la unión de “placer” y “universo” simboliza la trascendencia del deseo: el amado es centro y luz, su presencia y su arte iluminan todo el mundo interior del hablante. Así, las imágenes reflejan un viaje desde lo táctil hasta lo cósmico, donde la pasión se convierte en creación y el amor, en arte.
 
El poema despliega un universo de imágenes sensuales y artísticas que fusionan cuerpo, palabra y creación. El barro dúctil de la piel representa la materia viva que el amado moldea con su verso: una metáfora del poder transformador del amor y la palabra. La voz que despierta deseos dormidos evoca el renacer del placer, la reactivación de la pasión que parecía apagada.

Las imágenes de color, tacto y sonido —“coloreas mi rostro”, “tu voz que me despierta”, “lo que oigo como un manto”— muestran cómo el amor altera los sentidos, confundiéndolos hasta crear una experiencia total, sin límites entre cuerpo y emoción. El verso del amado se convierte en una fuerza que invierte los sentidos y desborda los límites físicos, casi como una corriente de energía poética.

Finalmente, la unión de “placer” y “universo” simboliza la trascendencia del deseo: el amado es centro y luz, su presencia y su arte iluminan todo el mundo interior del hablante. Así, las imágenes reflejan un viaje desde lo táctil hasta lo cósmico, donde la pasión se convierte en creación y el amor, en arte.
Que hermoso comentario que desmenuza cada lira y le da una expresión alada, como trazos de pincel qué dan un colorido inusitado. Muchas gracias por tomar de tu valioso tiempo para escribirlo. Un abrazo.
 

Con tu verso moldeas
el barro suave y dúctil de mi piel.
Mi rostro coloreas
como si fuese fiel
tu tacto que me cubre sin cuartel.

Tu voz que me despierta
los deseos dormidos hace tanto
a mi ansia vuelve alerta
y es casi con espanto
que recuerdo de goces el encanto.

Es tu artificio canto
que invierte los sentidos, colorea
lo que oigo como un manto.
Si leo zigzaguea
tu verso cual planeta visto en Gea.

Tu verso me marea
y es sensación tan dulce, prodigiosa,
parece que flamea
a mi piel ardorosa
y mi alma de placer siempre rebosa.

Porque el placer es cosa
que yo asocio a tu nombre y a tu verso
así nace mi glosa
te sueño siempre inmerso
en las luces que alumbran mi universo.


Me gusta la descripción del efecto que tiene el amor en el alma y el cuerpo.

Saludos
 

Con tu verso moldeas
el barro suave y dúctil de mi piel.
Mi rostro coloreas
como si fuese fiel
tu tacto que me cubre sin cuartel.

Tu voz que me despierta
los deseos dormidos hace tanto
a mi ansia vuelve alerta
y es casi con espanto
que recuerdo de goces el encanto.

Es tu artificio canto
que invierte los sentidos, colorea
lo que oigo como un manto.
Si leo zigzaguea
tu verso cual planeta visto en Gea.

Tu verso me marea
y es sensación tan dulce, prodigiosa,
parece que flamea
a mi piel ardorosa
y mi alma de placer siempre rebosa.

Porque el placer es cosa
que yo asocio a tu nombre y a tu verso
así nace mi glosa
te sueño siempre inmerso
en las luces que alumbran mi universo.


¡Cuánta fascinación te produce esa voz, esa presencia, querida Luciana!
Un gusto leerte.
Abrazo grande.
 
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