tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es difícil acarrear el sonido de la nada hasta aquí.
Siento que estoy a la deriva, dentro de una luz en mi sombra.
Se ha ido el entusiasmo y por lo bajo escucho sollozar al viento.
Se acuna presumiendo ser perenne cual duende entre las ramas.
Tal vez tenga miedo de mí, cuando me ve, siento que huye temeroso.
Escapa en su transparencia toda, a través de una textura anochecida.
No hago otra cosa que encontrar deliberados modos alterados de la vida.
Ansío encontrarme en las imágenes suspendidas en algún lugar de la muerte.
Es inútil viajar en las miradas de las gentes, mientras piensan sentimientos.
En qué dirección se mueven los sentidos de ingratitud, por lo que aún no ha despertado.
Todos esos miedos que cargan los niños, se acercan en silencio, lo sé, lo he sufrido.
Cada noche vuelven a mí como lo hacían por aquellos días negros de frío olvido.
Siento que estoy a la deriva, dentro de una luz en mi sombra.
Se ha ido el entusiasmo y por lo bajo escucho sollozar al viento.
Se acuna presumiendo ser perenne cual duende entre las ramas.
Tal vez tenga miedo de mí, cuando me ve, siento que huye temeroso.
Escapa en su transparencia toda, a través de una textura anochecida.
No hago otra cosa que encontrar deliberados modos alterados de la vida.
Ansío encontrarme en las imágenes suspendidas en algún lugar de la muerte.
Es inútil viajar en las miradas de las gentes, mientras piensan sentimientos.
En qué dirección se mueven los sentidos de ingratitud, por lo que aún no ha despertado.
Todos esos miedos que cargan los niños, se acercan en silencio, lo sé, lo he sufrido.
Cada noche vuelven a mí como lo hacían por aquellos días negros de frío olvido.