Martín Renán
Poeta adicto al portal
De este golpe bajo prohibido
no brinca ningún perdón;
yo, el tirano
pequeño filisteo
no me sedujo lo imposible,
lo neurótico
me atrapó un callejón en la gran autopista
y se apoderó de mí.
Yo, que sólo quise
caminar derechito a la luz de la soledad.
Y vi que era bueno.
Pero en algún momento
conmigo aprendí a guardar silencio
debajo,
en la sombra de una estrella a punto de morir
se cansaron mis sueños
entonces no me basta conspirar contra mí;
si me equivoco
juro que me esconderé en el corazón de un gigante
de 3 metros.
no brinca ningún perdón;
yo, el tirano
pequeño filisteo
no me sedujo lo imposible,
lo neurótico
me atrapó un callejón en la gran autopista
y se apoderó de mí.
Yo, que sólo quise
caminar derechito a la luz de la soledad.
Y vi que era bueno.
Pero en algún momento
conmigo aprendí a guardar silencio
debajo,
en la sombra de una estrella a punto de morir
se cansaron mis sueños
entonces no me basta conspirar contra mí;
si me equivoco
juro que me esconderé en el corazón de un gigante
de 3 metros.