Idril
Poeta recién llegado
Dania
Era un día soleado cuando desperté sobresaltada por un sueño,
sorprendida de la hermosa mañana, a causa de los días grises que precedían a este,
fijé la mirada en una esquina de la habitación blanca,
se distinguía una silueta acercándose.
Sin preguntar corri a la ventana y cruce por ella;
con las rodillas raspadas, las piyamas llenas de tierra,
observé nuevamente en dirección a la habitación que había abandonado,
pero esta se encontraba quieta,como si nadie estuviera, desgraciadamente no era la primera vez,
tenía miedo presentía el peligro...
Heché gritos por toda la ciudad; tengo miedo, tengo miedo:
¡AYÚDENME POR FAVOR!;
las demás personas atónitas observaron mis piyamas,
sus miradas me juzgaban; ¡No me gusta que me miren así!,
corri sin cesar con las lágimas en mis ojos.
El miedo invadía mi rostro, fui en direccion a otras calles,
con desesperación miré a mi alrededor, la brisa fría golpeaba mi cara,
los tempanos salientes de mi mirar quemaban y enfraban al unísono el dolor en mi cara,
me derrumbé en la acera; llevé mis manos a los ojos, el llano no cesaba,
me gpreguntaba en silencio, ¿Por qué no me aceptan?
sin pensar deslicé mi mano al bolsillo, saqué mi inocente osito de peluche,
lo abracé fuertemente y le susurré, ¡Discúlpame!
miré al cielo y mrncionr ¡Perdóname dios mio, puesto que lo que voy a hacer,
es inconsebible! ¡Perdóname!
Degollé al pequeño Teddy, un brillo iluminó toda la plaza,
una persona se me acercó, no vi quien era, simplemente sentí la necesidad de deslizar
el filo en su cuello, la sangre escurría por la navaja,
el dulce olor me hizo sentir feliz, más tranquila;
¡qué hermosa sensación! al ver como se desvanecía frente a mí,
era inexplicable nunca había experimentado tanto amor en mi,
besé la frente de esa persona y heché a andar....
La voz de una mujer gritaba: ¡Policía! ¡Policía, ayuden a ese hombre!¡Detengan a esa joven!
La miré con odio, pero quise compartir mi cariño con ella,
con todas mis fuerzas llegué hasta ella, le clave el cuchillo,
puse en él todas mis emociones, hasta que le atravesé el cuello,
con tristeza y pánico, vi sus manos blancas resbalando por mi cara,
me había mirado con esa lástima que odio y me altera tanto...
Mas depronto entendí lo que había hecho, si, por segunda vez lo había hehco,
pero en esta última ocasión no lo había disfrutado.....
(continuará)
Era un día soleado cuando desperté sobresaltada por un sueño,
sorprendida de la hermosa mañana, a causa de los días grises que precedían a este,
fijé la mirada en una esquina de la habitación blanca,
se distinguía una silueta acercándose.
Sin preguntar corri a la ventana y cruce por ella;
con las rodillas raspadas, las piyamas llenas de tierra,
observé nuevamente en dirección a la habitación que había abandonado,
pero esta se encontraba quieta,como si nadie estuviera, desgraciadamente no era la primera vez,
tenía miedo presentía el peligro...
Heché gritos por toda la ciudad; tengo miedo, tengo miedo:
¡AYÚDENME POR FAVOR!;
las demás personas atónitas observaron mis piyamas,
sus miradas me juzgaban; ¡No me gusta que me miren así!,
corri sin cesar con las lágimas en mis ojos.
El miedo invadía mi rostro, fui en direccion a otras calles,
con desesperación miré a mi alrededor, la brisa fría golpeaba mi cara,
los tempanos salientes de mi mirar quemaban y enfraban al unísono el dolor en mi cara,
me derrumbé en la acera; llevé mis manos a los ojos, el llano no cesaba,
me gpreguntaba en silencio, ¿Por qué no me aceptan?
sin pensar deslicé mi mano al bolsillo, saqué mi inocente osito de peluche,
lo abracé fuertemente y le susurré, ¡Discúlpame!
miré al cielo y mrncionr ¡Perdóname dios mio, puesto que lo que voy a hacer,
es inconsebible! ¡Perdóname!
Degollé al pequeño Teddy, un brillo iluminó toda la plaza,
una persona se me acercó, no vi quien era, simplemente sentí la necesidad de deslizar
el filo en su cuello, la sangre escurría por la navaja,
el dulce olor me hizo sentir feliz, más tranquila;
¡qué hermosa sensación! al ver como se desvanecía frente a mí,
era inexplicable nunca había experimentado tanto amor en mi,
besé la frente de esa persona y heché a andar....
La voz de una mujer gritaba: ¡Policía! ¡Policía, ayuden a ese hombre!¡Detengan a esa joven!
La miré con odio, pero quise compartir mi cariño con ella,
con todas mis fuerzas llegué hasta ella, le clave el cuchillo,
puse en él todas mis emociones, hasta que le atravesé el cuello,
con tristeza y pánico, vi sus manos blancas resbalando por mi cara,
me había mirado con esa lástima que odio y me altera tanto...
Mas depronto entendí lo que había hecho, si, por segunda vez lo había hehco,
pero en esta última ocasión no lo había disfrutado.....
(continuará)