Tengo razón. Te conozco.
Tú misma me hiciste un guiño
como señal a mi pequeña felicidad con minúsculas.
Entras y sales a destiempo, cuando te viene en gana.
Hoy has impuesto tus normas,
mas bien me has puesto alfombra roja
que yo he cruzado con desgana, sin glamour,
en zapatillas de casa.
Ahh…Hace tiempo que me rondas, dama;
Vienes después de la plenitud, del amor,
sin asideros, sin excusas, sin abrazos,
sin las cosas que unen o separan.
Y en esa manera de estar contigo,
quizá me compadezca de mí misma,
quizá te pregunte, damisela, que
vendrá después de ti.
Claro que no vienes sóla.
O sí…
Soledad.
Tú misma me hiciste un guiño
como señal a mi pequeña felicidad con minúsculas.
Entras y sales a destiempo, cuando te viene en gana.
Hoy has impuesto tus normas,
mas bien me has puesto alfombra roja
que yo he cruzado con desgana, sin glamour,
en zapatillas de casa.
Ahh…Hace tiempo que me rondas, dama;
Vienes después de la plenitud, del amor,
sin asideros, sin excusas, sin abrazos,
sin las cosas que unen o separan.
Y en esa manera de estar contigo,
quizá me compadezca de mí misma,
quizá te pregunte, damisela, que
vendrá después de ti.
Claro que no vienes sóla.
O sí…
Soledad.
Última edición: