IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Culpa del que le escupe a las tumbas,
como el que le llora a la vida,
y celebra las muertes,
culpa,
como la cura del que oculta la verdad,
como las mentiras cortadas,
como sus fauces abiertas,
tragándose sus palabras,
culpa,
como las deudas del viento,
que engendran lamentos por cada intento,
que al final, vuelven calmo
al que perdió su corazón
entre promesas fatigadas,
culpa,
como la última sirena
entre una noche despechada,
como la primera y única pasión,
que teje la imaginación de los cielos,
la avaricia hecha marea,
la canción hecha soneto,
culpa,
como tantas palabras que se han dicho,
como tantas que se han de decir,
culpa,
como aquella persona que enmudece,
que fallece,
y de nuestros recuerdos se ha de ir,
culpa,
como la que aún me impide mentir.
como el que le llora a la vida,
y celebra las muertes,
culpa,
como la cura del que oculta la verdad,
como las mentiras cortadas,
como sus fauces abiertas,
tragándose sus palabras,
culpa,
como las deudas del viento,
que engendran lamentos por cada intento,
que al final, vuelven calmo
al que perdió su corazón
entre promesas fatigadas,
culpa,
como la última sirena
entre una noche despechada,
como la primera y única pasión,
que teje la imaginación de los cielos,
la avaricia hecha marea,
la canción hecha soneto,
culpa,
como tantas palabras que se han dicho,
como tantas que se han de decir,
culpa,
como aquella persona que enmudece,
que fallece,
y de nuestros recuerdos se ha de ir,
culpa,
como la que aún me impide mentir.