Yolena Sanfernan
Poeta fiel al portal
Cuento para Lena
 Una vez, nació una niña. Más bien de pequeñas proporciones, piel y cabello morenos, claros los ojos y con una sonrisa mágica que convertía a la niña en agradable, interesante y atractiva. Le pusieron de nombre Lena. Ya nació valiente y combativa, seguramente. Y rebelde, transgresora y contestataria.
Pronto decidió ser ella. Las enseñanzas en forma de prohibiciones, las fue desestimando antes ya de recibirlas. Se dedicó a desaprender todo lo que no le convenció, e intentaron colarle. Alguien podría pensar que se esforzó excesivamente en no caer en lo considerado normal, en su ambiente familiar, escolar, de barrio, de amistades.
Decidió que buscaría, que descubriría, que crecería y se construiría personalmente... al margen de todo lo que pretendieron inculcarle, como niña y señorita de bien.
Valoró más los sentimientos que los convencionalismos, lo auténtico que lo previsto, lo original que lo corriente. Buscó
personas que, como ella, reaccionaran ante lo social y convencional. Encontró más pasión vital en los ambientes alternativos, incluso los llamados marginales.
personas que, como ella, reaccionaran ante lo social y convencional. Encontró más pasión vital en los ambientes alternativos, incluso los llamados marginales.
Halló mayor atractivo entre estas personas que paseando porl os ambientes considerados normales por la generalidad de la sociedad autodenominada correcta. No es que se sintiera incluida en estos nuevos ambientes, pero menos cómodo y honesto le resultaba fingir formar parte de una sociedad que detestó y no aceptaría nunca. Ni la acepta ni la aceptará jamás, simplemente porque no le parece aceptable.
Aquella niña voló por coloreados cielos peligrosos, buscando... buscando. ¿Qué buscaba Lena?
Ella no sabía con precisión qué buscaba. Y pasaron diversos años, en esta abstracta búsqueda. Confundió vivir con buscar, se obsesionó por encontrar y la vida seguía corriendo, un poco río abajo. Nunca se perdió, a pesar de haber rozado las fronteras. Aquella niña, no encontró las verdades y pasó a creer que no existen. De vez en cuando, en estos años, se ilusionó discretamente ante alguna que otra relación con personas que ella quiso considerar enriquecedoras, libres, elevadas. Su obsesión por aprender y llenar la vida con vivencias gratificantes, que le supieran a convincentes e importantes y que le ayudaran a gustarse como persona, sentirse colmada y con el espíritu en paz.
Pasó por diversas páginas y capítulos. La vida superficial le funcionó en diversos momentos, pero en la profundidad, le faltó siempre su paz y sosiego.
Lena es inteligente y sabía que no estaba ni feliz ni en el camino de conseguirlo. Años de confusión, dudas e incertidumbres hicieron de su forma de vida un pragmático alejamiento de la profundidad que contenía su alma y vivió al margen de ella. Nunca se le ensombreció el alma, que la guardó para sí misma, al no haber encontrado quien mereciera compartir sus profundidades.
Una relación con más trazas de verdades que las anteriores,
la convirtió en madre. Si bien la relación amorosa con el padre andaba agonizante, la nueva vida sacudió a nuestra niña de los ojos verdes.
la convirtió en madre. Si bien la relación amorosa con el padre andaba agonizante, la nueva vida sacudió a nuestra niña de los ojos verdes.
Decidió ser madre de un hijo que no sabía hasta qué punto iría a disponer de un padre. Madre e hijo han vivido unidos por el firme vínculo del sentimiento. La profundidad tomó volumen en la nueva vida familiar y pasó a ser más la auténtica Lena. Las cuentas de madre, las tenía en orden. Las de mujer, de persona, de Lena... se sosegaron algo, pero no pudo ni quiso poder olvidarse de sus ansias eternas de ser, de sentir, de vivir según sus valores y acorde con su alma.
Los contactos con el mundo real, fueron mermando. Un acumulado estado de ansiedad la llevó a cierto stress depresivo que le sobrevino por causa del escaso sentido de su vida de eterna búsqueda, sus decepciones la desmoralizaron.
Sólo el tema de haber creado un hijo y una buena relación con él, constituyen un único éxito para su alma, la de madre. Como persona que no se engaña, siente las mismas inquietudes de siempre.
Los años no le han cambiado sus anhelos íntimos. Está contenta
de ser madre, es lo que mejor le está saliendo en su vida de más de cuarenta años.
de ser madre, es lo que mejor le está saliendo en su vida de más de cuarenta años.
Alguien intenta esperanzarla... Pero que siga el cuento ella,
que sabe mejor que yo de qué van sus anhelos y tristezas.
que sabe mejor que yo de qué van sus anhelos y tristezas.
Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.
A penas ha empezado.
Yolena Sanfernan
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