Son las tres de la madrugada, un antiguo amigo ha venido a despertarme,su intención es jugar conmigo hasta el amanecer como lo hacíamos en años remotos . Somnolienta le digo que no ya no soy una niña- dice preocupado ¿le has dicho a alguno de nuestra existencia? Cómo decirles, los adultos no recuerdan los seres pequeños de vistosos colores que caen rodando del cielo, traen chocolates y te dicen cosas muy graciosas al oído.!shh un ruido! Alguien viene, es la brisa, la noche es cómplice de nuestras tiernas travesuras.
Van cayendo estrepitosamente, saliendo de mi closet, de bajo de la cama y uno muy lindo se asoma por la rendija de la puerta que se encuentra entreabierta. Pero... un momento... -son las tres y media de la madrugada, mañana debo trabajar, no puedo jugar los pequeños seres que entran en mis pensamientos desde que tengo uso de razón, borran de un manotón mis ideas de responsabilidad.
¿Humanos verdes dices?( ya les he puesto al día) , estando sola acá en la tierra he conocido seres de mucho colores , unos tan vistosos como un arco iris , otros unicolores ,pero con un brillo envidiable , los más atractivos son los rojos , los puros van de blanco , estos dejan polvo de estrellas a su paso , pero ( con miedo, en susurros digo ) hay seres verdes que se pintan de colores brillantes , de blanco o rojo , hasta se atreven a usurpar el azul ¿cómo? Despavoridos se espantan mis pequeños e inocentes amigos. Si, son impostores, algunos roban el color de otros humanos, absorben su vitalidad hasta dejarlos como despojos, sin embargo, son fáciles de identificar porque destilan chorros de agua verde a su paso y como un ácido queman todo lo que hace contacto con ellos.
Mis amigos ya no desean saber más, la vida compleja acá en la tierra no es de su agrado, ellos solo saben de juegos, colores, chocolates y golosinas, ¡ah! Y tambien susurran hermosos cantos en mitad de la madrugada a los incautos, para ellos es una hermosa travesura. un momento, acabo de recordar, son las tres y cuarenta de la madrugada... y uno de ellos tira una almohada al reloj de pared y ya no sé más la hora, los minutos pasan lentamente y yo espero que nunca se acaben...
Van cayendo estrepitosamente, saliendo de mi closet, de bajo de la cama y uno muy lindo se asoma por la rendija de la puerta que se encuentra entreabierta. Pero... un momento... -son las tres y media de la madrugada, mañana debo trabajar, no puedo jugar los pequeños seres que entran en mis pensamientos desde que tengo uso de razón, borran de un manotón mis ideas de responsabilidad.
¿Humanos verdes dices?( ya les he puesto al día) , estando sola acá en la tierra he conocido seres de mucho colores , unos tan vistosos como un arco iris , otros unicolores ,pero con un brillo envidiable , los más atractivos son los rojos , los puros van de blanco , estos dejan polvo de estrellas a su paso , pero ( con miedo, en susurros digo ) hay seres verdes que se pintan de colores brillantes , de blanco o rojo , hasta se atreven a usurpar el azul ¿cómo? Despavoridos se espantan mis pequeños e inocentes amigos. Si, son impostores, algunos roban el color de otros humanos, absorben su vitalidad hasta dejarlos como despojos, sin embargo, son fáciles de identificar porque destilan chorros de agua verde a su paso y como un ácido queman todo lo que hace contacto con ellos.
Mis amigos ya no desean saber más, la vida compleja acá en la tierra no es de su agrado, ellos solo saben de juegos, colores, chocolates y golosinas, ¡ah! Y tambien susurran hermosos cantos en mitad de la madrugada a los incautos, para ellos es una hermosa travesura. un momento, acabo de recordar, son las tres y cuarenta de la madrugada... y uno de ellos tira una almohada al reloj de pared y ya no sé más la hora, los minutos pasan lentamente y yo espero que nunca se acaben...