CUENTA
Aunque las niñas abandonen el columpio a regañadientes,
dejándolo balancear por efecto de su propio impulso,
y se perciba en ellos el óxido del metal desgastado
y el permanente ruido que no cesa de una bisagra vieja.
Si bien el sonido del agua en el lago afine los silencios
y encuentre vagas nuestras respuestas por no aparecer escritas
en el reflejo del agua ni en la arruga, palma de mi mano.
A pesar de todo, aunque crea que apenas nada importa ya
cuando un día mágico las dos niñas vuelvan a columpiarse
y tiren piedras al lago, para ver quién llega más lejos
hallaré en el agua un temblor, una vibración de ondas perfectas
que den sentido a mi vida, que todo cuente.
Aunque las niñas abandonen el columpio a regañadientes,
dejándolo balancear por efecto de su propio impulso,
y se perciba en ellos el óxido del metal desgastado
y el permanente ruido que no cesa de una bisagra vieja.
Si bien el sonido del agua en el lago afine los silencios
y encuentre vagas nuestras respuestas por no aparecer escritas
en el reflejo del agua ni en la arruga, palma de mi mano.
A pesar de todo, aunque crea que apenas nada importa ya
cuando un día mágico las dos niñas vuelvan a columpiarse
y tiren piedras al lago, para ver quién llega más lejos
hallaré en el agua un temblor, una vibración de ondas perfectas
que den sentido a mi vida, que todo cuente.