Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora - que no nos vemos-
rechinan las bocas aplastadas por el cieno,
resuenan los tambores;
los idolos doblegados se han retirado a la
espesura
Y en el detemple el dolor desmadeja...
tritura la cizaña
desbarranca la ciènaga,
despuebla rencores,
y los aplasta con el desuso,
las dudas pueblan las marchas cansinas,
pueblos martirizan a otros pueblos.
Veo en rostro del odio ojos aguzados;
fiera voraz y sanguinaria
Fue hoy, como si no nos vièsemos,
aplastados por el cieno,
con un corazòn atravesado y polar.
Asì: la vida se volò de los balcones,
y el dolor se desgajò en madejas.
Triturado por la cizaña desbarrancò
en la ciènaga, en los rencores aplastò
el desuso.
Y aparecen las dudas que complacen las dudas,
perdones que rechazan los perdones
y en el acendrado rencor te alegras
renagando del renacer...
Dejas las cuitas por culpas secretas
que ensuciaron tu rostro rehuìdo.
No miras hoy ya que no puedes.
Es la marchitez detràs de otros dìas.
No inclinas la faz desencajada
en los molinos.
Trituras pensamientos y los besos no cesan,
No aspiras el amor que no apeteces.
Del escarnio te arrastras hacia los pies del Universo,
diseñado para soñar y quiebras desde ahora
tu pobre y furtivo corazòn...
Ahora me propuse salir al dìa y entrar en el cielo
Allì atrapo estrellas y las guardo en el bolsillo .
Por fin me libero de la quimeras y de mis
propios incendios.
Harè un caprichoso silencio. Julius 12.
rechinan las bocas aplastadas por el cieno,
resuenan los tambores;
los idolos doblegados se han retirado a la
espesura
Y en el detemple el dolor desmadeja...
tritura la cizaña
desbarranca la ciènaga,
despuebla rencores,
y los aplasta con el desuso,
las dudas pueblan las marchas cansinas,
pueblos martirizan a otros pueblos.
Veo en rostro del odio ojos aguzados;
fiera voraz y sanguinaria
Fue hoy, como si no nos vièsemos,
aplastados por el cieno,
con un corazòn atravesado y polar.
Asì: la vida se volò de los balcones,
y el dolor se desgajò en madejas.
Triturado por la cizaña desbarrancò
en la ciènaga, en los rencores aplastò
el desuso.
Y aparecen las dudas que complacen las dudas,
perdones que rechazan los perdones
y en el acendrado rencor te alegras
renagando del renacer...
Dejas las cuitas por culpas secretas
que ensuciaron tu rostro rehuìdo.
No miras hoy ya que no puedes.
Es la marchitez detràs de otros dìas.
No inclinas la faz desencajada
en los molinos.
Trituras pensamientos y los besos no cesan,
No aspiras el amor que no apeteces.
Del escarnio te arrastras hacia los pies del Universo,
diseñado para soñar y quiebras desde ahora
tu pobre y furtivo corazòn...
Ahora me propuse salir al dìa y entrar en el cielo
Allì atrapo estrellas y las guardo en el bolsillo .
Por fin me libero de la quimeras y de mis
propios incendios.
Harè un caprichoso silencio. Julius 12.
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