jen jen
Poeta fiel al portal
Los pequeños sitios crecen
cuando en ellos nadie hay
y deambulas entre las paredes, chocándote,
mirando hacia todas partes, me parece escuchar
a la locura llamando, no la dejo entrar.
Como a un anormal a mi me miran,
unas miradas sucias y esquivas,
muchos además se están riendo
ignorando mi miseria, pero a mi
esas sonrisas me hacen más daño
que mil agujas clavadas en los dedos,
despegando una por una, cada uña de la piel,
arrancando cada uña.
Tirada como un trapo en cualquier lado,
pasando noches entre cartones,
disfrutar de los sueños
recompensa a sobrevivir.
De rodillas estoy
rodeada de ropa sucia
la mano que tengo extendida,
nunca para de temblar,
no para de temblar,
de frío, de cansancio,
y algo más.
Las sombras se vuelven alimañas,
cuesta distinguir la realidad
cuando la vida no vale nada
cuando nada vale nada ya.
cuando en ellos nadie hay
y deambulas entre las paredes, chocándote,
mirando hacia todas partes, me parece escuchar
a la locura llamando, no la dejo entrar.
Como a un anormal a mi me miran,
unas miradas sucias y esquivas,
muchos además se están riendo
ignorando mi miseria, pero a mi
esas sonrisas me hacen más daño
que mil agujas clavadas en los dedos,
despegando una por una, cada uña de la piel,
arrancando cada uña.
Tirada como un trapo en cualquier lado,
pasando noches entre cartones,
disfrutar de los sueños
recompensa a sobrevivir.
De rodillas estoy
rodeada de ropa sucia
la mano que tengo extendida,
nunca para de temblar,
no para de temblar,
de frío, de cansancio,
y algo más.
Las sombras se vuelven alimañas,
cuesta distinguir la realidad
cuando la vida no vale nada
cuando nada vale nada ya.