nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
Malditas las ganas que tenía de atender un cliente a las dos de la mañana.
Maldito trabajo, revender bebidas alcohólicas, un pobre hombre, que se había
pasado tres años escuchando a idiotas como yo en AA" que la vida es una mierda,
que mi mujer me dejó, que se me murió el gato, que etc...etc al infinito.
Y esas miradas de tristeza ; esperanza, de tantos que esperábamos la redención
de los Apóstoles Bill W. y Robert Holbrok S.
TODOS LOS SANTOS VIERNES !!!
Y terminar en algún barcito tomándome una o dos, todos los santos viernes.
Obvio abandoné todo esfuerzo también a Bill y Robert su triángulo y la pala-
bra RECUPERACIÓN.
Como les decía ,vender bebidas ya era demasiada venganza.
Las compraba a un contrabandista Sueco y las revendía a una cofradía de Clubs,
Puticlubs y anexas de manera mas o menos fraudulenta.
Recorrer este maldito país con un coche algo deteriorado escuchando una y otra
vez El Adagio de Albinoni me pellizca el alma de dolor, anochece y los montes
que se ven a lo lejos se arropan con su manto irregular aplastados contra el paisaje
que los imanta.
La pobre y extraña imaginación de los pobladores de esta tierra, "Arroyo Malo",
se lee en el destartalado letrero del puente y luego le sigue a los pocos quilómetros
"Paja Brava","Zanja Honda", queda poco para llegar a mi destino, una pequeña ciudad bautizada con la excelsa toponimia de la región:"El Porvenir".
Dios y una larga avenida de tristeza iluminada pobremente me esperan.
Me detengo frente al puticlub que queda en el extremo opuesto del pueblo, escondido
para no escandalizar entre una murallita de ladrillos y setos recortados prolijamente.
Otro mundo, luces coloridas música estridente y un neón que promete "Savage Piano". Arriba navegando las nubes una luna plena aparece y desaparece.
Dos gorilas con cara de pocos amigos me detienen a la entrada.
Veo que soy popular.
_Déjalo pasar, es el proveedor de salud.
El fulano me guiña el ojo sonriente.
_Pase Maestro. El Patrón lo espera.
La escenografía consabida, mujeres con poca ropa se pasean entre parroquianos
tomando algo, que cuchichean entre ellos como si fuera una sorpresa estar en ese
lugar o como si no lo conocieran.
En el escenario un piano forrado con alguna piel, suena triste tocado por alguien
al que no veo entre la penumbra.
Conozco el recorrido al fondo del salón la puerta que conduce al escritorio del patrón.
Toco suave y una voz débil me contesta.
--Adelante!!!
Sentado en su escritorio forrado de verde como una mesa de Billar esta él.
--Póngase cómodo.
Es un hombrón imponente, como si su voz no concordara con semejante tamaño.
Don Urias Glichenko , "El Soviético" como es conocido por estos lares.
Intercambiamos las frases de rigor y al grano.
_Mire que el negocio anda mal, no está el horno para bollos, la cosecha se dió regular, hay sobreoferta de mujeres, vienen de todo el puto mundo no hay tantos
jóvenes en "El PORVENIR"; o estarán por llegar.
Se ríe a carcajadas sobre su propio chiste y lo acompaño con una mueca.
_Pero Don Urías, wiskey vende bien no me llore, 5 del rojo y 5 del negro, cerramos
--4 y 6 el negro al mismo precio que el otro.
Tengo un cansancio mortal , no quiero regatear más y además quiero tomar algo
ya.
_De acuerdo se lo hago llegar por los canales habituales.
Sonríe "El soviético", sabe jugar y ganar, de socialismo hostias ,ucraniano y
empresario.
_Cerramos, pero como es tarde hoy se queda a dormir aquí, paga la casa.
Asiento y me despido arrastrando los pies cierro la puerta y busco una mesa tranquila donde mascullar la noche.
Una de las chicas trae la botella de la que me sirve sin escatimar, observo el ambiente, hombres y mujeres girando
allí fuera de mí y yo sin ellos sin nada, mientras suena la música
calculo pérdidas y ganancias, dolores y alegrías .
Allí solo en la noche con el haber y el debe atenazándome el pecho.
Remonto la oscuridad lluviosa, me hundo en las aguas del pasado que
me llevan lejos, muy lejos de aquí.
Maldito trabajo, revender bebidas alcohólicas, un pobre hombre, que se había
pasado tres años escuchando a idiotas como yo en AA" que la vida es una mierda,
que mi mujer me dejó, que se me murió el gato, que etc...etc al infinito.
Y esas miradas de tristeza ; esperanza, de tantos que esperábamos la redención
de los Apóstoles Bill W. y Robert Holbrok S.
TODOS LOS SANTOS VIERNES !!!
Y terminar en algún barcito tomándome una o dos, todos los santos viernes.
Obvio abandoné todo esfuerzo también a Bill y Robert su triángulo y la pala-
bra RECUPERACIÓN.
Como les decía ,vender bebidas ya era demasiada venganza.
Las compraba a un contrabandista Sueco y las revendía a una cofradía de Clubs,
Puticlubs y anexas de manera mas o menos fraudulenta.
Recorrer este maldito país con un coche algo deteriorado escuchando una y otra
vez El Adagio de Albinoni me pellizca el alma de dolor, anochece y los montes
que se ven a lo lejos se arropan con su manto irregular aplastados contra el paisaje
que los imanta.
La pobre y extraña imaginación de los pobladores de esta tierra, "Arroyo Malo",
se lee en el destartalado letrero del puente y luego le sigue a los pocos quilómetros
"Paja Brava","Zanja Honda", queda poco para llegar a mi destino, una pequeña ciudad bautizada con la excelsa toponimia de la región:"El Porvenir".
Dios y una larga avenida de tristeza iluminada pobremente me esperan.
Me detengo frente al puticlub que queda en el extremo opuesto del pueblo, escondido
para no escandalizar entre una murallita de ladrillos y setos recortados prolijamente.
Otro mundo, luces coloridas música estridente y un neón que promete "Savage Piano". Arriba navegando las nubes una luna plena aparece y desaparece.
Dos gorilas con cara de pocos amigos me detienen a la entrada.
Veo que soy popular.
_Déjalo pasar, es el proveedor de salud.
El fulano me guiña el ojo sonriente.
_Pase Maestro. El Patrón lo espera.
La escenografía consabida, mujeres con poca ropa se pasean entre parroquianos
tomando algo, que cuchichean entre ellos como si fuera una sorpresa estar en ese
lugar o como si no lo conocieran.
En el escenario un piano forrado con alguna piel, suena triste tocado por alguien
al que no veo entre la penumbra.
Conozco el recorrido al fondo del salón la puerta que conduce al escritorio del patrón.
Toco suave y una voz débil me contesta.
--Adelante!!!
Sentado en su escritorio forrado de verde como una mesa de Billar esta él.
--Póngase cómodo.
Es un hombrón imponente, como si su voz no concordara con semejante tamaño.
Don Urias Glichenko , "El Soviético" como es conocido por estos lares.
Intercambiamos las frases de rigor y al grano.
_Mire que el negocio anda mal, no está el horno para bollos, la cosecha se dió regular, hay sobreoferta de mujeres, vienen de todo el puto mundo no hay tantos
jóvenes en "El PORVENIR"; o estarán por llegar.
Se ríe a carcajadas sobre su propio chiste y lo acompaño con una mueca.
_Pero Don Urías, wiskey vende bien no me llore, 5 del rojo y 5 del negro, cerramos
--4 y 6 el negro al mismo precio que el otro.
Tengo un cansancio mortal , no quiero regatear más y además quiero tomar algo
ya.
_De acuerdo se lo hago llegar por los canales habituales.
Sonríe "El soviético", sabe jugar y ganar, de socialismo hostias ,ucraniano y
empresario.
_Cerramos, pero como es tarde hoy se queda a dormir aquí, paga la casa.
Asiento y me despido arrastrando los pies cierro la puerta y busco una mesa tranquila donde mascullar la noche.
Una de las chicas trae la botella de la que me sirve sin escatimar, observo el ambiente, hombres y mujeres girando
allí fuera de mí y yo sin ellos sin nada, mientras suena la música
calculo pérdidas y ganancias, dolores y alegrías .
Allí solo en la noche con el haber y el debe atenazándome el pecho.
Remonto la oscuridad lluviosa, me hundo en las aguas del pasado que
me llevan lejos, muy lejos de aquí.
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