nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
Salí a fumar un cigarrillo, justo cuando se apagaba el luminoso que
bautizaba "Savage Piano"; respaldado a la pared veía salir a los últi-
mos parroquianos, cabizbajos zigzagueantes acompañando al viento
madrugador que los impulsaba, derrotados, deshilachando el ovillo
esperanzador que los había llevado al puticlub.
Al volver al interior observé "Al soviético" hablando con una de las
chicas, me señalaba.
Ella se acercó a la mesa levitando, me incorporé y le pedí que se
sentara junto a mí.
Cansinamente me observó con un rictus tenso.
Una intuición, una seguridad extraña me explicó su rostro euro-
asiático.
_Vietnamita ?
_Oui
Sus ojos me observaron con cierta inquietud y una sonrisa tímida llenó
su carita delicada.
Imaginé los arrozales verdosos, los búfalos de agua laborando junto a
cientos de seres con pijamas negros; que extraño agujero de gusano nos
había reunido en este roñoso lugar, que extraño sino nos guiaba?
Tomó mi mano y guiándome entre mesas llenas de vasos y botellas, con
algún borracho derrumbado, me condujo a la habitación donde pasaríamos
la noche.
Desnudos en la cama me tocó el pecho con su suave mano de muñeca.
Y en ese instante en esa noche las aguas se encontraron.
El Mekong y el Plata se unían entre oscuridades en el extraño errar de almas .
bautizaba "Savage Piano"; respaldado a la pared veía salir a los últi-
mos parroquianos, cabizbajos zigzagueantes acompañando al viento
madrugador que los impulsaba, derrotados, deshilachando el ovillo
esperanzador que los había llevado al puticlub.
Al volver al interior observé "Al soviético" hablando con una de las
chicas, me señalaba.
Ella se acercó a la mesa levitando, me incorporé y le pedí que se
sentara junto a mí.
Cansinamente me observó con un rictus tenso.
Una intuición, una seguridad extraña me explicó su rostro euro-
asiático.
_Vietnamita ?
_Oui
Sus ojos me observaron con cierta inquietud y una sonrisa tímida llenó
su carita delicada.
Imaginé los arrozales verdosos, los búfalos de agua laborando junto a
cientos de seres con pijamas negros; que extraño agujero de gusano nos
había reunido en este roñoso lugar, que extraño sino nos guiaba?
Tomó mi mano y guiándome entre mesas llenas de vasos y botellas, con
algún borracho derrumbado, me condujo a la habitación donde pasaríamos
la noche.
Desnudos en la cama me tocó el pecho con su suave mano de muñeca.
Y en ese instante en esa noche las aguas se encontraron.
El Mekong y el Plata se unían entre oscuridades en el extraño errar de almas .
Última edición: