poetakabik
Poeta veterano en el portal
Cuando la noche haya muerto
y no se escuchen luceros,
cuando el insomnio del mundo
se haga eterno y verdadero,
cuando el murmullo del alma
se disuelva entre los ecos,
y el suspiro de la luna
ya no busque compañeros.
Cuando el sueño no se atreva
a cruzar ningún sendero,
y los relojes se paren
sin latido ni recuerdo,
cuando las sombras del hombre
ya no teman su destierro
porque incluso en la tiniebla
no hallen ni un solo misterio.
Cuando el verso se lamente
por haber nacido en fuego,
y la voz del trovador
se hunda en su propio silencio,
cuando el amor se resista
a vestir cuerpo de sueño,
y la esperanza envejezca
sin volver a abrir los ojos,
yo estaré, como un relámpago,
deseando un aguacero,
esperando que la noche
renazca desde su infierno,
que su manto nos envuelva
como un cálido pañuelo
y devuelva a las estrellas
su rumor de terciopelo.
y no se escuchen luceros,
cuando el insomnio del mundo
se haga eterno y verdadero,
cuando el murmullo del alma
se disuelva entre los ecos,
y el suspiro de la luna
ya no busque compañeros.
Cuando el sueño no se atreva
a cruzar ningún sendero,
y los relojes se paren
sin latido ni recuerdo,
cuando las sombras del hombre
ya no teman su destierro
porque incluso en la tiniebla
no hallen ni un solo misterio.
Cuando el verso se lamente
por haber nacido en fuego,
y la voz del trovador
se hunda en su propio silencio,
cuando el amor se resista
a vestir cuerpo de sueño,
y la esperanza envejezca
sin volver a abrir los ojos,
yo estaré, como un relámpago,
deseando un aguacero,
esperando que la noche
renazca desde su infierno,
que su manto nos envuelva
como un cálido pañuelo
y devuelva a las estrellas
su rumor de terciopelo.