Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el febril pantano amaneciò en el silencio
de sus semillas longevas el Loto sagrado,
una de ellas creciò prestamente y presentò
el delgado formato humano
el asombrado observador la advirtiò adherido
a su visiòn para siempre. ¿ Por què
no podìa auyentar la bella forma vuelta perenne?
Debìa cuidar en sus pasos los continuos tropicones,
Una larga vara de eremita lo ayudaba,
era engorroso acostarse y tenerla ademàs de en su visiòn
deslizàndose en todo su cuerpo: solo eso.
A veces suponìa un embrujo, otras una bendiciòn
y al fin se resignò al creer que nadie podrìa ser màs
feliz que èl y se preocupò por que la flor de loto
no sufriera ( èl asì lo pensaba aunque no lo fuera)
Lo mejor era entonces volver al pantano y que
ambos quedasen allì... Y asì fue que la Flor de Loto
volviò a su hogar y èl, aunque ya liberado, quedò estupefacto.
de sus semillas longevas el Loto sagrado,
una de ellas creciò prestamente y presentò
el delgado formato humano
el asombrado observador la advirtiò adherido
a su visiòn para siempre. ¿ Por què
no podìa auyentar la bella forma vuelta perenne?
Debìa cuidar en sus pasos los continuos tropicones,
Una larga vara de eremita lo ayudaba,
era engorroso acostarse y tenerla ademàs de en su visiòn
deslizàndose en todo su cuerpo: solo eso.
A veces suponìa un embrujo, otras una bendiciòn
y al fin se resignò al creer que nadie podrìa ser màs
feliz que èl y se preocupò por que la flor de loto
no sufriera ( èl asì lo pensaba aunque no lo fuera)
Lo mejor era entonces volver al pantano y que
ambos quedasen allì... Y asì fue que la Flor de Loto
volviò a su hogar y èl, aunque ya liberado, quedò estupefacto.