prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se me hacía extraño que la hierba no hable, cuando niño,
por lo menos hilo con hilo, sino conmigo.
Después vi a mi madre sin hablar
un día entero con mi padre,
escondí mis lagrimas y corrí al campo,
allá no los pude más parar.
Entonces escuche a la hierba gritándome,
no quiero esa lluvia, decía,
cualquier niño llorando es peor
que ser envuelta en llamas.
Cuando volví a la casa, llovía.
Vi a mi madre asomada en una ventana,
buscándome,
y a mi padre en la otra,
sentí como sus miradas se han encontrado en mi pecho,
y comprendí el porque del silencio.
por lo menos hilo con hilo, sino conmigo.
Después vi a mi madre sin hablar
un día entero con mi padre,
escondí mis lagrimas y corrí al campo,
allá no los pude más parar.
Entonces escuche a la hierba gritándome,
no quiero esa lluvia, decía,
cualquier niño llorando es peor
que ser envuelta en llamas.
Cuando volví a la casa, llovía.
Vi a mi madre asomada en una ventana,
buscándome,
y a mi padre en la otra,
sentí como sus miradas se han encontrado en mi pecho,
y comprendí el porque del silencio.
Última edición: