Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Cuando enfermo
Cuando enfermo, mil veces te pedí, mi
Dios, misericordia. Mil veces concediste,
más después te negué.
Y hoy que solo pido el recibir tu gloria,
tu ser benevolente, me responde que sí.
Entonces he entendido pensando
seriamente, que tú amor es más grande
que todo lo existente, tan grande y semejante al amor de una madre, que no
la arredra nada por defender a un hijo, aún contra la Muerte. De suerte que hoy comprendo que el Dios Omnipotente, en cada madre vive transformado en mujer.
Cuando enfermo, mil veces te pedí, mi
Dios, misericordia. Mil veces concediste,
más después te negué.
Y hoy que solo pido el recibir tu gloria,
tu ser benevolente, me responde que sí.
Entonces he entendido pensando
seriamente, que tú amor es más grande
que todo lo existente, tan grande y semejante al amor de una madre, que no
la arredra nada por defender a un hijo, aún contra la Muerte. De suerte que hoy comprendo que el Dios Omnipotente, en cada madre vive transformado en mujer.
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